Canciones del Alma - San Juan de la Cruz

/ 29 octubre 2011 /
I

En una noche oscura
con ansias en amores inflamada
¡oh dichosa ventura!
salí sin ser notada
estando ya mi casa sosegada,

a oscuras y segura
por la secreta escala disfrazada,
¡oh dichosa ventura!
a oscuras y en celada
estando ya mi casa sosegada.

En la noche dichosa
en secreto que nadie me veía
ni yo miraba cosa
sin otra luz y guía
sino la que en el corazón ardía.

Aquesta me guiaba
más cierto que la luz del mediodía
adonde me esperaba
quien yo bien me sabía
en sitio donde nadie aparecía.

¡Oh noche, que guiaste!
¡Oh noche amable más que la alborada!
¡Oh noche que juntaste
amado con amada,
amada en el amado transformada!

En mi pecho florido,
que entero para él solo se guardaba
allí quedó dormido
y yo le regalaba
y el ventalle de cedros aire daba.

El aire de la almena
cuando yo sus cabellos esparcía
con su mano serena
y en mi cuello hería
y todos mis sentidos suspendía.

Quedéme y olvidéme
el rostro recliné sobre el amado;
cesó todo, y dejéme
dejando mi cuidado
entre las azucenas olvidado.


II

¡Oh llama de amor viva,
que tiernamente hieres
de mi alma en el más profundo centro!
pues ya no eres esquiva,
acaba ya si quieres;
rompe la tela de este dulce encuentro.

¡Oh cauterio suave!
¡Oh regalada llaga!
¡Oh mano blanda! ¡Oh toque delicado,
que a vida eterna sabe
y toda deuda paga!,
matando muerte en vida la has trocado.

¡Oh lámparas de fuego
en cuyos resplandores
las profundas cavernas del sentido
que estaba oscuro y ciego
con extraños primores
calor y luz dan junto a su querido!

¡Cuán manso y amoroso
recuerdas en mi seno
donde secretamente solo moras
y en tu aspirar sabroso
de bien y gloria lleno
cuán delicadamente me enamoras!


Fragmento de una Carta de Ezra Pound a William Carlos Williams

/ 27 octubre 2011 /
He aquí una lista de hechos acerca de la cual tanto yo como otros 9,000,000 de poetas hemos parloteado hasta el cansancio:

1. La primavera es una estación agradable. Las flores, etc., etc. brotan y abren sus pétalos, etc., etc.

2. Las fantasías de un jovencito. Ligeras, pesadas, alegres, etc., etc.

3. El amor, un cosquilleo delicioso. Indefinible, etc.
a) De día, etc., etc., etc. b) De noche, etc., etc., etc.

4. Los árboles, las colinas, etc., gracias a una naturaleza providente, presentan una distribución diversa, en diversos lugares.

5. Los vientos, las nubes, las lluvias, etc. aletean a través y por encima de ellos.

6. Los hombres aman a las mujeres. (Es más poético en singular, pero el verbo conserva la misma forma.)

(En Grecia y en los países paganos, los hombres amaban a los hombres, pero esto ya ni se menciona en una sociedad educada, a menos que sea en un sentido purificado.) No me atraen las costumbres paganas, pero mis prejuicios personales no forman parte de la materia poética. Además, no me puse precisamente lascivo en A.L.S. No obstante, en los seis puntos antes mencionados, creo que puedes encontrar lo importante de la materia poética de todos los tiempos. Espera: cabe añadir:

7. Los hombres participan en las batallas, etc., etc.

8. Los hombres salen de viaje.

Más allá de esto, los hombres piensan y sienten ciertas cosas y ven ciertas cosas no con la visión corporal. Y ahora que comienzo a interesarme, ¿el público en general, el demasiado insensible, se queda dormido? Ni modo. Para terminar ya con este altercado, si Ío que me quieres decir es que A.L.S. es un libro más bien melancólico y desagradable, en eso estamos de acuerdo. Lo pensé en Venecia. Le quité una serie tremendamente melancólica de diez sonetos — al estilo del Thompson de City oj Dreadful Night— que, poéticamente, tienen momentos bastante finos. Escribí, o lo intenté al menos, con un poco de luz del sol de la cual una parte —demasiado para mi sentido crítico— se imprimió. Sin embargo, lo importante de la obra (digamos, 30 de esos poemas) es el trabajo más acabado que he hecho hasta ahora... Y respecto a los "logros últimos de la poesía", ¿a qué te refieres?... Me gustaría, fuera de broma, que definieras esos logros últimos de la poesía. Por supuesto que no estaremos de acuerdo.

Eso sería demasiado poco interesante. A ver si puedo hacer una enumeración:
1. Pintar la cosa tal como la veo.
2. La belleza.
3. La liberación de lo didáctico.
4. Pasaría al menos como "buena educación" ser eco de unas cuantas personas
que, hay que reconocerlo, lo hacen mejor o más brevemente. La simple originalidad, desde luego, está fuera de toda discusión. Además, la Ponchera se encarga de eso. Y, en fin, no olvides que no intento escribir para el público. No puedo. No tengo ese tipo de inteligencia. "Para quienes aman la misma belleza que yo amo, y de la misma manera que yo".

Góndola Fúnebre N° 2 - Tomas Tranströmer

/ 24 octubre 2011 /

Uno de los poemas más famosos de  Tranströmer:“Góndola Fúnebre, Nª2”. Este poema recrea un paseo en góndola que ocurrió en vida real entre Franz Liszt y Richard Wagner, los dos espléndidos compositores que eran además suegro y yerno. Por cartas se sabe que Liszt visitó a Wagner en Venecia, en 1882, apenas un par de meses antes de que Wagner muriera, y parece ser que Liszt percibió en Wagner una sombra de muerte. Lo sintió cansado y listo para partir. Con este sentimiento premonitorio compuso una primera versión para “La lúgubre góndola”, que es una de las obras más conocidas de la música de Liszt.  Volvemos ahora a nuestro Nobel de Literatura: 
“Góndola Fúnebre, Nª2”  recoge estos paseos y los recrea, esbozando también la mirada de Liszt hacia un Wagner que ya se despedía de la vida.“Y esta historia, esta anécdota, es algo muy concreto”, comenta Hahn, “pero escrito por él siempre aparece como una mirada hacia un mundo raro y de ensueño. Eso es -concluye- el suyo es un mundo raro y de ensueño”. (Oscar Hahn) 

I

Dos hombres, suegro y yerno, Liszt y
           Wagner, viven junto al Canal Grande
con la inquieta esposa del rey Midas,
ése que transforma en Wagner todo lo que    
                                                               toca.
El frío verde del mar atraviesa los pisos del
                                                          palacio.
Wagner destaca, el conocido perfil de títere
                                    parece más  cansado;                          
el rostro, una bandera blanca.
La góndola cargada pesadamente con sus vidas; dos pasajes de ida y vuelta y otro
                                                    sólo de ida.

II

Una ventana del palacio se abre con el viento y el súbito  soplo provoca muecas.
Sobre el agua aparece la góndola del  basurero impulsada  por dos                bandidos con remo.
Liszt ha escrito unos acordes tan pesados 
            que deberían ser enviados a analizar
en el Instituto de Mineralogía de Padua.
¡Meteoritos!
Demasiado pesados para la quietud, pueden sólo hundirse más y más, futuro  abajo,  hasta
los años de las camisas pardas.
La góndola, pesadamente cargada con las
                        hacinadas piedras del futuro.
           

III

Rendijas, hacia 1990.

25 de marzo. Inquietud por Lituania.
Soñé que visitaba un gran hospital.
No tenía funcionarios. Todos eran pacientes.

En el mismo sueño, una niña recién nacida
hablaba con completas oraciones.

                                           
IV

Junto al yerno, que es hombre de su tiempo, 
           Liszt es un apolillado grandseigneur.  
Es un disfraz.
El abismo, que ensaya y descarta máscaras
       diferentes, ha elegido justo ésta para él,
el abismo, que quiere subir hasta los hombres sin mostrar
                                                                       su rostro.

V

El Abate Liszt está habituado a cargar él
       mismo su maleta por soles y por nieves
y cuando muera un día, nadie irá a
                                  esperarlo a la estación.
La tibia brisa de un coñac excelente lo   
                                        conduce a la tarea.
Siempre tiene tarea.
¡Dos mil cartas al año!
El escolar que escribe cien veces el palote,
        antes de que le permitan volver a casa.
La góndola cargada pesadamente de vida;
                                        es sencilla y negra.
                                                                                                 

VI

De regreso en 1990.

Soñé que conducía doscientos kilómetros en vano.
Entonces, todo se agigantó. Gorriones enormes como gallinas
cantaban de modo ensordecedor.

Soñé que dibujaba  teclas de  piano
en la mesa de cocina. Tocaba sordamente   
                                                         en ellas.


VII

El clavicordio que calló durante todo  
     Persifal (aunque estaba escuchando) puede
                                                al fin decir algo.
Suspiros... sospiri...
Mientras Liszt toca, esta noche, mantiene
                             apretado  el pedal marino
para que la fuerza verde del mar suba a
   través del piso y se una a todas las piedras
                                                   del edificio.                                                                     
¡Buenas tardes, bello abismo!
La góndola cargada pesadamente de vida;
                                        es sencilla y negra.


VIII

Soñé que llegaba tarde el primer día de clases.
Todos en el salón  llevaban máscaras blancas
                                                    sobre el rostro.
Imposible decir quién era el maestro.



Fuentes: 
  • http://www.elmartutino.cl/noticia/cultura/tomas-transtroemer-nobel-de-literatura-2011-una-introduccion-con-oscar-hahn
  • http://literalmagazine.blogspot.com/2011/10/gondola-funebre-n-2-de-tomas.html

Carta a George B. Moore en Defensa del Anonimato

/ 21 octubre 2011 /

No sé por qué escribimos, querido George.
Y a veces me pregunto por qué más tarde
publicamos lo escrito. Es decir, lanzamos
una botella al mar, harto y repleto
de basura y botellas con mensajes.
Nunca sabremos
a quién ni adónde la llevarán las mareas.
Lo más probablees que sucumba en la tempestad y el abismo.

Sin embargo, no es tan inútil esta mueca de náufrago.
Porque un domingo
usted me llama de Estes Park, Colorado,
me dice que ha leído cuanto está en la botella
(a través de los mares: nuestras dos lenguas)
y quiere hacerme una entrevista.
Después recibo un telegrama inmenso
(lo que se habrá gastado usted al enviarlo).
En vez de responderle o dejarlo en silencio
se me ocurrieron estos versos. No es un poema,
no aspira al privilegio de la poesía
(no es voluntaria).
Y voy a usar, así lo hacían los antiguos,
el verso como instrumento de todo aquello
(relato, carta, drama, historia, manual agrícola)
que hoy decimos en prosa.

Para empezar a no responderle,
no tengo nada que añadir a lo que está en mis poemas,
dejo a otros el comentario, no me preocupa
(si alguno tengo) mi lugar en la historia.
(Tarde o temprano a todos nos espera el naufragio.)
Escribo y eso es todo. Escribo: doy la mitad del poema.
Poesía no es signos negros en la página blanca.
Llamo poesía a ese lugar del encuentro
con la experiencia ajena. El lector, la lectora
harán o no el poema que tan sólo he esbozado.

No leemos a otros: nos leemos en ellos.
Me parece un milagro
que algún desconocido pueda verse en mi espejo.
Si hay un mérito en esto –dijo Pessoa—
corresponde a los versos, no al autor de los versos.
Si de casualidad es un gran poeta
dejará cuatro o cinco poemas válidos,
rodeados de fracasos y borradores.
Sus opiniones personalesson de verdad muy poco interesantes.

Extraño el mundo el nuestro: cada día
le interesan cada vez más los poetas;
la poesía cada vez menos.
El poeta dejó de ser la voz de la tribu,
aquel que habla por quienes no hablan.
Se ha vuelto más otro entertainer.
Sus borracheras, sus fornicaciones, su historia clínica,
sus alianzas o pleitos con los demás payasos del circo,
tiene asegurado el amplio público
a quien ya no hace falta leer poemas.

Sigo pensando
que es otra cosa la poesía:
una forma de amor que sólo existe en silencio,
en un pacto secreto entre dos personas,
de dos desconocidos casi siempre.
acaso leyó usted que Juan Ramón Jiménez
pensó hace mucho tiempo en editar una revista.
Iba a llamarse “Anonimato”.
Publicaría no firmas sino poemas;
se haría con poemas, no con poetas.
Y yo quisiera como el maestro español
que la poesía fuese anónima ya que es colectiva
(a eso tienden mis versos y mis versiones).
Posiblemente usted me dará la razón.
Usted que me ha leído y no me conoce.
No nos veremos nunca pero somos amigos.
Si le gustaron mis versos
qué más da que sean míos/ de otros/ de nadie.
En realidad los poemas que leyó son de usted:
Usted, su autor, que los inventa al leerlos.


José Emilio Pacheco


Cien Poemas - Constantino Cavafis

/ 19 octubre 2011 /

LA CIUDAD
Dijiste: "Iré a otra ciudad, iré a otro mar.
Otra ciudad ha de hallarse mejor que ésta.
Todo esfuerzo mío es una condena escrita;
y está mi corazón - como un cadáver - sepultado.
Mi espíritu hasta cuándo permanecerá en este marasmo.
Donde mis ojos vuelva, donde quiera que mire
oscuras ruinas de mi vida veo aquí,
donde tantos años pasé y destruí y perdí".
Nuevas tierras no hallarás, no hallarás otros mares.
La ciudad te seguirá. Vagarás
por las mismas calles. Y en los mismos barrios te harás viejo
y en estas mismas casas encanecerás.
Siempre llegarás a esta ciudad. Para otro lugar -no esperes-
no hay barco para ti, no hay camino.
Así como tu vida la arruinaste aquí
en este rincón pequeño, en toda tierra la destruiste.

QUE EL DIOS ABANDONABA A ANTONIO
Cuando de repente, a medianoche, se escuche
pasar una comparsa invisible
con músicas maravillosas, con vocerío -
tu suerte que ya declina, tus obras
que fracasaron, los planes de tu vida
que resultaron todos ilusiones, no llores inútilmente.
Como preparado desde tiempo atrás, como valiente,
di adiós a Alejandría que se aleja.
Sobre todo no te engañes, no digas que fue un
sueño, que se engañó tu oído:
no aceptes tales vanas esperanzas.
Como preparado desde tiempo atrás, como valiente,
como te corresponde a ti que de tal ciudad fuiste digno,
acércate resueltamente a la ventana,
y escucha con emoción, mas no
con los ruegos y lamentos de los cobardes,
como último placer los sones,
los maravillosos instrumentos del cortejo misterioso,
y dile adiós, a la Alejandría que pierdes.

MONOTONIA
A un día monótono otro
monótono, invariable sigue: Pasarán
las mismas cosas, volverán a pasar -
los mismos instantes nos hallan y nos dejan.
Un mes pasa y trae otro mes.
Lo que viene uno fácilmente lo adivina:
son aquellas mismas cosas fastidiosas de ayer.
Y llega el mañana ya a no parecer mañana.

ITACA
Cuando salgas en el viaje, hacia Itaca
desea que el camino sea largo,
pleno de aventuras, pleno de conocimientos.
A los Lestrigones y a los Cíclopes,
al irritado Poseidón no temas,
tales cosas en tu ruta nunca hallarás,
si elevado se mantiene tu pensamiento, si una selecta
emoción tu espíritu y tu cuerpo embarga.
A los Lestrigones y a los Cíclopes,
y al feroz Poseidón no encontrarás,
si dentro de tu alma no los llevas,
si tu alma no los yergue delante de ti.
Desea que el camino sea largo.
Que sean muchas las mañanas estivales
en que con cuánta dicha, con cuánta alegría
entres a puertos nunca vistos:
detente en mercados fenicios,
y adquiere las bellas mercancías,
ámbares y ébanos, marfiles y corales,
y perfumes voluptuosos de toda clase,
cuanto más abundantes puedas perfumes voluptuosos;
anda a muchas ciudades Egipcias
a aprender y aprender de los sabios.
Siempre en tu pensamiento ten a Itaca.
Llegar hasta allí es tu destino.
Pero no apures tu viaje en absoluto.
Mejor que muchos años dure:
y viejo ya ancles en la isla,
rico con cuanto ganaste en el camino,
sin esperar que riquezas te dé Itaca.
Itaca te dio el bello viaje.
Sin ella no hubieras salido al camino.
Otras cosas no tiene ya que darte.
Y si pobre la encuentras, Itaca no te ha engañado.
Sabio así como llegaste a ser, con experiencia tanta,
ya habrás comprendido las Itacas qué es lo que significan.

CUANTO PUEDAS
Y si no puedes hacer tu vida como la quieres,
en esto esfuérzate al menos
cuanto puedas: no la envilezcas
en el contacto excesivo con la gente,
en demasiados trajines y conversaciones.
No la envilezcas llevándola,
trayéndola a menudo y exponiéndola
a la torpeza cotidiana
de las compañías y las relaciones,
hasta que llegue a ser pesada como una extraña.



Traducción: Miguel Castillo Didier

Venus en el Pudridero - Eduardo Anguita

/ 17 octubre 2011 /

¿Escucháis madurar los duraznos a la hora
del estío?
a la venida del sol, mientras un príncipe danza
en vísperas de su coronación?
Yo pienso en el gusano.
¿Oís podrirse los duraznos en el granero
al atardecer, mientras las fechas del reino
caen de los tronos
y el viento las amontona, las dispersa y olvida?
Yo pienso en el gusano.
Si veis montar el agua en la noria,
con un niño fi jamente asomado al brocal
frente a frente al abuelo,
Y se siente el beso de los amantes como una
hoja seca
que el pie del tiempo aplasta crepitando:
¿los amantes están muertos? No preguntéis son
torpeza.
Pensad en el gusano.


*   *   *


Tiempo furioso, memoria feroz.
Esa fuerza desprendida del látigo, que sigue
ondulando
cuando la mano que lo maneja ya está hecha
polvo,
el latigazo aún azota con destreza terrible y
melancólica.

¿Podemos comprender que la amada,
apenas pronunciadas las palabras del amor,
cambie, desaparezca, se destituya?

Y todavía sientes la presión del brazo,
el calor de su beso
y su boca ha expirado?

A un muerto, a un muerto se debe este mundo.

*   *   *

Tú eres mujer, tú eres hombre.
Eres el muchacho y también la doncella.
Tú, como un viejo, te apoyas en el cayado.
Eres el pájaro azul oscuro
y el verde de ojos rojos.
Tú eres aquello. Y yo soy tú.
Pero no al mismo tiempo. Por eso entro y
                salgo.

*   *   *

  Una bala disparada por un niño que te ama,
            te mata.
La droga del médico que te odia, te cura.
Es la palabra lo que me hizo vivir. ¿Es men-
            tira la droga?
(El sol alumbra para buenos y malos).
Aquel filósofo que, para probar la honestidad
            de su doctrina,
citó a Mucio Scévola, cuando, testimoniándose,
sobrepuso la mano en una llama.
“¡Imposible!”. clamaron los discípulos de
            Nietzsche, y éste,
serenamente, colocó una brasa en su palma.
El silencio palideció.

(Y si hubiera anestesiado su mano, ¿qué di-
            ríais?)

Yo sé: Venimos de la Palabra:
nuestro destino es regresar.
El canto creó al pájaro y no el pájaro al canto.
Entre las yemas recién húmedasmdel secretísi-
            mo rododendro,
un ruiseñor está volviendo a ser canto,
todo canto y solamente canto.

Veo caer al pájaro fulminado por su canción:
corteza vana, luna transitoria,
cascara de su propia luz,
envoltura que tú, gusano, puedes roer sin que
           yo te lo impida.

Volved, volved a la Palabra.
Lo demás, si hace falta,
nos será dado por añadidura.

*   *   *

¿A quién amé? ¿A tí en otro lugar?
¿O bien a otra mujer, pero aquí?
Aquella a quien beso aqui ahora,
si cambia el lugar, ¿es la misma persona?
O cambia el tiempo, ¿la persona es la misma?
O cambia el tiempo, ¿es el mismo lugar?

¡Nunca los cuatro estamos juntos!

  un kilo de algodón no pesa igual que uno
              de acero.
Tú ejemplificas lo singular.
Te expulsas. Repetirte es otra.
¡Que extraño tu retrato de hace veinte años!
lo que se vuelve a sentir
muere por primera vez.




 

Yo estudiaba en el extranjero en 1953 - Roque Dalton

/ 10 octubre 2011 /
Era la época en que yo juraba                               
que la Coca Cola uruguaya era mejor que la Coca Cola chilena 
y que la nacionalidad era una cólera llameante               
como cuando una tipa de la calle Bandera                     
no me quiso vender otra cerveza                             
porque dijo que estaba ya demasiado borracho                 
y que la prueba era que yo hablaba harto raro               
haciéndome el extranjero                                     
cuando evidentemente era más chileno que los porotos.
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