Sólo lea mis poemas
quien cierto como el profeta
bogando en la nada viene
y me conoce y me quiere,
porque apareció en mis sueños
tallado en hombre el silencio
y en su corazón discurren
el tigre y la mansedumbre.
Atilla Jozsef
Atilla Jozsef
ATAQUE POR SORPRESA
La habitación tiembla
con las distantes explosiones
Las cortinas tiemblan.
Luego el corazón
Y tú, ¿dónde estabas en medio de todo este sacudimiento?
SOLEDAD
Una mañana las vi
caminando juntas, de prisa,
y un aroma de almendras llenó la calle.
¿Serán hermanas?
Noté sus pasos de gato bien ensayados.
¿Por qué sentí el aroma de almendras siguiéndome
y que algo sabía de dos hermanas
caminando en la mañana de prisa?
Cada mañana, cuando el reloj marca las diez, me preocupo.
¿Pasarán hoy?
Ellas pasan
y yo siento el aroma de almendras
y toco el lado suave de la uña de un gato.
Luego desaparecen entre los árboles
o en la curva del camino
o en el último ángulo de mi ventana.
A veces voltean
y yo veo un hilo
que conecta mi cuarto
a todo
UNA MUJER
¿Cómo arrastraré mis pies hasta ella ahora?
¿En qué tierra habré de verla?
¿Y en cuál calle de qué ciudad?
¿Habré de preguntar por ella?
Y si encuentro su casa
(supongamos que lo haga)
¿Haré sonar el timbre?
¿Cómo deberé responder?
¿Y cómo miraré, alelado, su rostro
mientras acaricio el leve vino
escurriendo entre sus dedos¿
¿De qué modo le diría hola?
¿Y cómo removeré
el dolor de todos estos años?
Una vez
hace veinte años
en un tren con aire acondicionado
la besé
la noche entera…
Saadi Youssef
XLIV
Todo pasa y todo queda,
pero lo nuestro es pasar,
pasar haciendo caminos,
caminos sobre la mar.
I
Nunca perseguí la gloria
ni dejar en la memoria
de los hombres mi canción;
yo amo los mundos sutiles,
ingrávidos y gentiles
como pompas de jabón.
Me gusta verlos pintarse
de sol y grana, volar
bajo el cielo azul, temblar
súbitamente y quebrarse.
XXIX
Caminante, son tus huellas
el camino, y nada más;
caminante, no hay camino:
se hace camino al andar.
Al andar se hace camino,
y al volver la vista atrás
se ve la senda que nunca
se ha de volver a pisar.
Caminante, no hay camino,
sino estelas en la mar.
Antonio Machado
de Proverbios y cantares
extras
Hace algún tiempo en ese lugar,
donde hoy los bosques se visten de espinos,
se oyó la voz de un poeta gritar:
«Caminante no hay camino, se hace camino al andar».
Golpe a golpe, verso a verso…
Murió el poeta lejos del hogar,
le cubre el polvo de un país vecino,
al alejarse, le vieron llorar:
«Caminante, no hay camino, se hace camino al andar»
Golpe a golpe, verso a verso…
Cuando el jilguero no puede cantar,
cuando el poeta es un peregrino,
cuando de nada nos sirve rezar:
«Caminante no hay camino, se hace camino al andar»
Golpe a golpe, verso a verso…
Permaneces todo el tiempo en el olor de las montañas
cuando el sol se retira,
y me parece escuchar tu respiración en la frescura de la sombra
como un adiós pensativo.
De tu partida, que es como una lumbre, se condolerán estas claras imágenes
por el viento de la tarde mecidas aquí y a lo lejos;
yo te acompaño con el rumor de las hojas, miro por ti las cosas que amabas
—el alba no borrará tu paso, eres visible.
Jaime Saenz
1
Berlín, es de día y hace sol,
8 de marzo de 1963.
Felicidades, mujer.
He olvidado decírtelo por teléfono esta mañana,
olvido el mundo cuando oigo tu voz.
Muchas felicidades, mi amor.
2
Dentro de cuatro días estoy en Moscú.
Afortunadamente ya se acaba esta separación, regreso.
También esta separación quedará atrás, como un camino lluvioso.
Vendrán nuevas separaciones,
bajaré a otros pozos,
iré a más sitios y regresaré.
Correré a toda prisa para regresar de nuevo.
Después, ni Berlín ni Tanganica,
ya no iré a ningún sitio, a ningún sitio.
Ya no estará en mi mano volver ni en vapor ni en tren ni en avión.
Ya no llegarán cartas ni telegramas míos.
Y tampoco te telefonearé.
Ya no reirás dulcemente al oír mi voz.
Ya no recibirás noticias mías
y te quedarás sola.
Dentro de cuatro días estaré en Moscú.
En Berlín es de día y hace sol
es primavera en Moscú,
lo has dicho por teléfono.
Afortunadamente ya se acaba esta separación. Regreso.
Pero dentro de mí está la noche de la gran separación,
dentro de mí la amargura de cuando ya no me tengas,
dentro de mí tu soledad.
Soledad: pan de recuerdos que no llena,
invitación a lejanos recuerdos: soledad,
tal vez tres meses, tal vez tres años,
la soledad será tu sombra.
Dentro de cuatro días estaré en Moscú
en Moscú es primavera
lo has dicho por teléfono.
3
Dentro de cinco horas estaré junto a ti.
En Berlín, el sol entra en la habitación de mi hotel,
trinos húmedos de los pájaros
—ha llovido esta mañana—
y los tranvías
y el tiempo.
El tiempo está como detenido,
rígido, helado,
podrías cogerlo y colgarlo de un clavo,
podrías cortarlo con un cuchillo.
Es como si estuviera en la cárcel.
Y en la cárcel el más despiadado de los guardianes
es el tiempo.
Dentro de dos horas estaré en el aeropuerto.
Dentro de cinco horas en tu azul.
Dentro de cinco horas la libertad.
En las habitaciones de los hoteles, tras todos los regresos
habría que poner una estatua al inventor del avión.
Nazim Hikmet
Jorge Luis Borges
EL PEQUEÑO NIÑO PERDIDO
«Padre, padre, ¿adónde vas?
No camines tan deprisa.
Habla, padre, a tu pequeño,
Que si no estaré perdido.»
Era la noche muy negra y el padre no estaba allí,
Al niño mojó el rocío;
La ciénaga era profunda, más y más lloraba el niño:
Se esfumaron los vapores.
EL PEQUEÑO NIÑO ENCONTRADO
El pequeño niño perdido en el cenagal,
Guiado por la luz errante,
Lloraba; mas su Creador, siempre cerca,
Apareció, cual su padre, vestido de blanco.
Besó al pequeñuelo, le tomó la mano,
Lo llevó a su madre;
Ella, lívida de pena, por el valle solitario,
Llorando buscaba a su niño pequeño.
William Blake