Éxtasis para Laura

/ 12 septiembre 2026 /


Laura, al evadirme de este mundo,
me parece que me ilumino con el resplandor celestial,
cuando tu mirada se refleja en la mía.
Sueño con aspirar las brisas etéreas,
cuando mi imagen flota en el espejo
azul celeste de tus suaves ojos.

El sonido de la lira desde las lejanías del paraíso,
el compás del arpa procedente de estrellas placenteras
me apresuro a atraer hacia mi oído embriagado,
mi musa siente la hora de los pastores,
cuando de tu boca ardiente de placer
los tonos plateados huyen a regañadientes.

Veo a los cupidos batir sus alas,
detrás de ti saltan los abetos embriagados,
como animados por el canto de las cuerdas de Orfeo,
los polos giran rápidamente a mi alrededor,
cuando en la danza giratoria tu planta
flota fugaz como la ola.

Tus miradas —cuando sonríen de amor—,
podrían insuflar vida al mármol,
dar pulso a las venas de la roca,
los sueños se convierten en seres a mi alrededor,
si tan solo pudiera leer en tus ojos:
¡Laura, mi Laura!

Cuando entonces, como levantados de sus ejes
dos astros, los cuerpos se funden en uno,
boca contra boca arde arraigada,
llueven chispas de lujuria de los ojos,
las almas, como liberadas, se encuentran
en el viento de fuego del aliento, – – –

¡Deleites atormentados, dolores paradisíacos! –
La sangre inunda con más fuerza el corazón oprimido,
como guerreros armados hacia la batalla,
la naturaleza, olvidada de la finitud,
se atreve a medirse con seres superiores,
se marea ante la marea del Aqueronte.

Aquí se cierne un descanso sobre los sentidos
La oscuridad negra ahuyenta el día,
La noche devora la fuente de la luz —
Un suave… murmullo… sordo… que se desvanece… se pierde…
Se apaga… poco a poco… en los oídos… embriagados…
Y el mundo es… la nada…

Ay, quizá mil lunas desperdiciadas
Laura, ese instante del Elíseo,
Todo enterrado en ese estrecho espacio;
Arrastrados por el éxtasis de la muerte,
Aterrizamos en otro sol,
¡Laura! Y fue un sueño.

¡Ojalá el ala de Cronos se hubiera detenido,
hipnotizada, contemplando este grupo,
como una estatua de mármol: el tiempo!
Pero, ¡ay!, en el mar de la muerte se precipitan
ola tras ola; sobre este éxtasis ya se agitan
los remolinos del olvido.


Friedrich Schiller

 

Entzückung an Laura


Laura, über diese Welt zu flüchten
Wähn ich, mich in Himmelsmaienglanz zu lichten,
Wenn dein Blick in meinem Blicke flimmt.
Ätherlüfte träum ich einzusaugen,
Wenn mein Bild in deiner sanften Augen
Himmelblauem Spiegel schwimmt.

Leierklang aus Paradieses Fernen,
Harfenschwung aus angenehmern Sternen
Ras ich in mein trunken Ohr zu ziehn,
Meine Muse fühlt die Schäferstunde,
Wenn von deinem wollustheißen Munde
Silbertöne ungern fliehn.

Amoretten seh ich Flügel schwingen,
Hinter dir die trunknen Fichten springen,
Wie von Orpheus Saitenruf belebt,
Rascher rollen um mich her die Pole,
Wenn im Wirbeltanze deine Sohle
Flüchtig wie die Welle schwebt.

Deine Blicke – wenn sie Liebe lächeln,
Könnten Leben durch den Marmor fächeln,
Felsenadern Pulse leihn,
Träume werden um mich her zu Wesen,
Kann ich nur in deinen Augen lesen:
Laura, Laura mein!

Wenn dann, wie gehoben aus den Achsen
Zwei Gestirn, in Körper Körper wachsen,
Mund an Mund gewurzelt brennt,
Wollustfunken aus den Augen regnen,
Seelen wie entbunden sich begegnen
In des Atems Flammenwind, – – –

Qualentzücken – Paradiesesschmerzen! –
Wilder flutet zum beklommnen Herzen,
Wie Gewapnete zur Schlacht, das Blut,
Die Natur, der Endlichkeit vergessen,
Wagts mit höhern Wesen sich zu messen,
Schwindelt ob der acherontschen Flut.

Eine Pause drohet hier den Sinnen
Schwarzes Dunkel jagt den Tag von hinnen,
Nacht verschlingt den Quell des Lichts –
Leises.. Murmeln… dumpfer… hin.. verloren..
Stirbt… allmälich.. in den trunknen… Ohren…
Und die Welt ist…. Nichts….

Ach, vielleicht verpraßte tausend Monde
Laura, die Elisiumssekunde,
All begraben in dem schmalen Raum;
Weggewirbelt von der Todeswonne,
Landen wir an einer andern Sonne,
Laura! und es war ein Traum.

O dass doch der Flügel Chronos harrte,
Hingebannt ob dieser Gruppe starrte
Wie ein Marmorbild – die Zeit!
Aber ach! ins Meer des Todes jagen
Wellen Wellen – über dieser Wonne schlagen
Schon die Strudel der Vergessenheit.



 

Oda a la vida retirada

/ 04 septiembre 2026 /

¡Qué descansada vida 
la del que huye del mundanal rüido, 
y sigue la escondida 
senda por donde han ido 
los pocos sabios que en el mundo han sido! 

Que no le enturbia el pecho 
de los soberbios grandes el estado, 
ni del dorado techo 
se admira, fabricado 
del sabio Moro, en jaspes sustentado. 

No cura si la fama 
canta con voz su nombre pregonera, 
ni cura si encarama 
su lengua lisonjera 
lo que condena la verdad sincera. 

¿Qué presta a mi contento 
si soy del vano dedo señalado? 
¿si en busca deste viento 
ando desalentado 
con ansias vivas, con mortal cuidado? 

¡Oh monte, oh fuente, oh río, 
oh secreto seguro deleitoso! 
Roto casi el navío 
a vuestro almo reposo 
huyo de aqueste mar tempestuoso. 

Un no rompido sueño, 
un día puro, alegre, libre, quiero; 
no quiero ver el ceño 
vanamente severo 
de a quien la sangre ensalza o el dinero. 

Despiértenme las aves 
con su cantar sabroso no aprendido; 
no los cuidados graves 
de que es siempre seguido 
el que al ajeno arbitrio está atenido. 

Vivir quiero conmigo, 
gozar quiero del bien que debo al cielo 
a solas sin testigo, 
libre de amor de celo, 
de odio, de esperanzas, de recelo. 

Del monte en la ladera 
por mi mano plantado tengo un huerto, 
que con la primavera 
de bella flor cubierto 
ya muestra en esperanza el fruto cierto. 

Y como codiciosa 
por ver y acrecentar su hermosura, 
desde la cumbre airosa 
una fontana pura 
hasta llegar corriendo se apresura. 

Y luego sosegada 
el paso entre los árboles torciendo, 
el suelo de pasada 
de verdura vistiendo 
y con diversas flores va esparciendo. 

El aire el huerto orea, 
y ofrece mil olores al sentido: 
los árboles menea 
con un manso rüido, 
que del oro y del cetro pone olvido. 

Téngase su tesoro 
los que de un falso leño se confían; 
no es mío ver el lloro 
de los que desconfían 
cuando el Cierzo y el Abregó porfían. 

La combatida antena 
cruje, y en ciega noche el claro día 
se torna, al cielo suena 
confusa vocería, 
y la mar enriquecen a porfía. 

A mí una pobrecilla 
mesa de amable paz bien abastada 
me basta, y la vajilla 
de fino oro labrada 
sea de quien la mar no teme airada. 

Y mientras miserable- 
mente se están los otros abrasando 
con sed insaciable 
del peligroso mando, 
tendido yo a la sombra esté cantando. 

A la sombra tendido, 
de hiedra y luto eterno coronado, 
puesto el atento oído 
al son dulce acordado 
del plectro sabiamente meneado. 


Fray Luis de León


  
 

Poema 48

/ 28 agosto 2026 /

El río invierte el curso de su corriente.
El agua de las cascadas sube.
La gente empieza a caminar retrocediendo.
Los caballos caminan hacia atrás.
Los militares deshacen lo desfilado.
Las balas salen de las carnes.
Las balas entran en los cañones.
Los oficiales enfundan sus pistolas.
La corriente penetra por los enchufes.
Los torturados dejan de agitarse.
Los torturados cierran sus bocas.
Los campos de concentración se vacían.
Aparecen los desaparecidos.
Los muertos salen de sus tumbas.
Los aviones vuelan hacia atrás
Los “rockets” suben hacia los aviones.
Allende dispara.
Las llamas se apagan.
Se saca el casco.
La Moneda se reconstituye íntegra.
Su cráneo se recompone.
Sale a un balcón.
Allende retrocede hasta Tomás Moro.
Los detenidos salen de espalda de los estadios.
11 de Septiembre.
Regresan aviones con refugiados.
Chile es un país democrático.
Las fuerzas armadas respetan la constitución.
Los militares vuelven a sus cuarteles.
Renace Neruda.
Vuelve en una ambulancia a Isla Negra.
Le duele la próstata. Escribe.
Víctor Jara toca la guitarra.
Canta
Los discursos entran en las bocas.
El tirano abraza a Prat.
Desaparece.
Prat revive.
Los cesantes son recontratados.
Los obreros desfilan cantando
¡Venceremos!

Gonzalo Millán

Mi abuelo y el hogar

/ 22 agosto 2026 /


I
mi abuelo contaba los días del retorno con los dedos
luego utilizó piedras para llevar la cuenta
no fueron suficientes
se valió de las nubes los pájaros los amigos

la ausencia resultó demasiado larga
treinta y seis años hasta su muerte
para nosotros son más de setenta

mi abuelo perdió la memoria
olvidó la gente los números
olvidó el hogar


II

quisiera estar contigo abuelo
hubiera aprendido a escribirte
poemarios voluminosos y a pintar nuestra casa para ti
del terreno te hubiera hecho un traje
a la medida adornado de plantas
y los árboles de tu cosecha
te hubiera preparado perfume de los naranjos
y jabones de las lágrimas de la dicha del cielo
no me fue posible pensar en algo más puro
 

III
voy al cementerio todos los días
en vano busco tu sepultura
están seguros de haberte enterrado
o te convirtieron en un árbol
o tal vez te fuiste con un pájaro a la nada


IV
pongo tu retrato en un tiesto
lo riego lunes y jueves al ponerse el sol
me contaron que esos días ayunabas
durante ramadán le echo agua diariamente
treinta días seguidos
o menos o más


V
cómo de grande quieres que sea nuestra casa
puedo escribir poemas hasta que estés satisfecho
si quieres puedo anexar uno o dos planetas cercanos


VI

en esta casa no pondré demarcaciones
ni signos de puntación.


Mosab Abu Toha

Sólo él lea

/ 16 agosto 2026 /

 


Sólo lea mis poemas
quien cierto como el profeta
bogando en la nada viene
y me conoce y me quiere,

porque apareció en mis sueños
tallado en hombre el silencio
y en su corazón discurren
el tigre y la mansedumbre. 


Atilla Jozsef

Tres poemas de Saadi

/ 10 agosto 2026 /

ATAQUE POR SORPRESA
La habitación tiembla
con las distantes explosiones
Las cortinas tiemblan.
Luego el corazón
Y tú, ¿dónde estabas en medio de todo este sacudimiento?


SOLEDAD

Una mañana las vi
caminando juntas, de prisa,
y un aroma de almendras llenó la calle.
¿Serán hermanas?
Noté sus pasos de gato bien ensayados.
¿Por qué sentí el aroma de almendras siguiéndome
y que algo sabía de dos hermanas
caminando en la mañana de prisa?
Cada mañana, cuando el reloj marca las diez, me preocupo.
¿Pasarán hoy?
Ellas pasan
y yo siento el aroma de almendras
y toco el lado suave de la uña de un gato.
Luego desaparecen entre los árboles
o en la curva del camino
o en el último ángulo de mi ventana.
A veces voltean
y yo veo un hilo
que conecta mi cuarto
a todo


UNA MUJER

¿Cómo arrastraré mis pies hasta ella ahora?
¿En qué tierra habré de verla?
¿Y en cuál calle de qué ciudad?
¿Habré de preguntar por ella?
Y si encuentro su casa
(supongamos que lo haga)
¿Haré sonar el timbre?
¿Cómo deberé responder?
¿Y cómo miraré, alelado, su rostro
mientras acaricio el leve vino
escurriendo entre sus dedos¿
¿De qué modo le diría hola?
¿Y cómo removeré
el dolor de todos estos años?
Una vez
hace veinte años
en un tren con aire acondicionado
la besé
la noche entera…



Saadi Youssef


Cantares

/ 04 agosto 2026 /

XLIV
Todo pasa y todo queda,
pero lo nuestro es pasar,
pasar haciendo caminos,
caminos sobre la mar.

I
Nunca perseguí la gloria
ni dejar en la memoria
de los hombres mi canción;
yo amo los mundos sutiles,
ingrávidos y gentiles
como pompas de jabón.

Me gusta verlos pintarse
de sol y grana, volar
bajo el cielo azul, temblar
súbitamente y quebrarse.

XXIX
Caminante, son tus huellas
el camino, y nada más;
caminante, no hay camino:
se hace camino al andar.

Al andar se hace camino,
y al volver la vista atrás
se ve la senda que nunca
se ha de volver a pisar.

Caminante, no hay camino,
sino estelas en la mar.


Antonio Machado
de Proverbios y cantares




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Hace algún tiempo en ese lugar,
donde hoy los bosques se visten de espinos,
se oyó la voz de un poeta gritar:
«Caminante no hay camino, se hace camino al andar».
Golpe a golpe, verso a verso…

Murió el poeta lejos del hogar,
le cubre el polvo de un país vecino,
al alejarse, le vieron llorar:
«Caminante, no hay camino, se hace camino al andar»
Golpe a golpe, verso a verso…

Cuando el jilguero no puede cantar,
cuando el poeta es un peregrino,
cuando de nada nos sirve rezar:
«Caminante no hay camino, se hace camino al andar»
Golpe a golpe, verso a verso…


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