Mostrando entradas con la etiqueta Borges. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Borges. Mostrar todas las entradas

Epilogo

/ 18 julio 2026 /



Ya cumplida la cifra de los pasos
que te fue dado andar sobre la tierra,
digo que has muerto. Yo también he muerto.
Yo, que recuerdo la precisa noche
del ignorado adiós, hoy me pregunto:
¿Qué habrá sido de aquellos dos muchachos
que hacia mil novecientos veintitantos
buscaban con ingenua fe platónica
por las largas aceras de la noche
del Sur o en la guitarra de Paredes
o en fábulas de esquina y de cuchillo
o en el alba, que no ha tocado nadie,
la secreta ciudad de Buenos Aires?
Hermano en los metales de Quevedo
y en el amor del numeroso hexámetro,
descubridor (todos entonces lo éramos)
de ese antiguo instrumento, la metáfora,
Francisco Luis, del estudioso libro,
ojalá compartieras esta vana
tarde conmigo, inexplicablemente,
y me ayudaras a limar el verso.

Jorge Luis Borges

2 poemas de Floridor

/ 26 febrero 2026 /


CORRESPONDENCIA PENDIENTE CON JORGE TEILLIER

           ¿Qué fue de la foto del niño que fui? Me gustaría verla...
            todos los álbumes desaparecieron tras la diáspora...
            J.T. carta de julio 20/77


Tu foto de infancia se extravió en el diario.
Los duendes del taller me arrebataron
ese regalo de tu madre.
Desde ahora sólo conservaré la imagen
del niño que conocí en un carro de tren
detenido en la estación de Lautaro
ese verano del 48,
mientras don Fernando y don Tomás
se transmiten noticias
en una frecuencia difícil de sintonizar.

Sólo entiendo que por culpa de una Ley Maldita
las malditas enfermedades de sus mujeres
los embargos por deudas y el fantasma
de los destierros a Pisagua,
la situación tendría un desenlace impredecible
como su partida de ajedrez
por el campeonato de Victoria en los años 30,
suspendida para llevar al altar sus damas blancas
que amarillean en el álbum familiar.

Así las cosas no es raro
que tengas la edad de mi hermana mayor
a quien regalas la Historia de Chile
de Luis Galdames que llevas bajo el brazo,
despertando mi envidia
con ese gesto que a medias te hiciste perdonar
con dedicatorias y dedicatorias posteriores.

La frase “adjunto mi último libro”
se repite en tu correspondencia.
En tus Poemas Secretos el 66, anotas:
Separata de 50 ejemplares.
No es para crítica ni comercio.
Sólo ahora, 30 años después, descifro ese mensaje:
no viviste para la crítica ni el comercio
ni escribiste para el comercio de una crítica
que arriscó la nariz ante el aroma limpio
de tus hojas que caen con el cielo del país
que está más allá de las apariencias cotidianas,
pero oculto en esas mismas apariencias
y que nunca jamás se revela a los que olvidan
las palabras heredadas de padres, vecinos, abuelos
dichas en la forma más directa,
como escribes en carta del 63.

Ya el 65 los médicos se alarman
pero a ti sólo un riesgo te quita el sueño:
ser abstemio para toda la vida,
no poder acompañar un asado al palo con un buen trago
es cosa de vida o muerte.
No sé cómo resolveré este problema.
Y no lo resolviste, o se resolvió solo —a costa tuya—
como un complejo problema de Mate en 3 Jugadas
que resolvías de pie junto al tablero, hablando de otra cosa
con un vaso en la mano, sin tocar una pieza.

Diez años después escribes:
tu carta la recibo en un lugar bastante apropiado
aquí se necesita compañía...
y lo repites diez años después, en otra clínica
y diez años después, un 22, suena el teléfono de abril
en esta capital tan parecida a una clínica siquiátrica,
donde cometo la locura de vivir
mientras tú juiciosamente regresas
a un pueblo de verdad
con calles y caminos de verdad,
donde el pie humano todavía deja huella.

Por uno de esos caminos polvorientos de tus poemas
te llevan al cementerio,
pero ahora las flores no son para la hermana,
son para el forastero que regresa
—había que arreglar la tumba familiar—
repartida por el mundo,
mientras yo elijo estas palabras claras y tranquilas
y espero hablar contigo bajo las raíces del aromo
o en esta misma calle Corrientes
que íbamos a recorrer juntos,
pero una vez más, tú volaste más alto.


                                                         Buenos Aires - Santiago, abril de 1996




JORGE LUIS BORGES MIRA JUGAR AL AJEDREZ EN UNA CALLE DE BARRIO


Dios mueve el jugador y éste la pieza
J. L. BORGES

El caballo salta del tablero y pierde por una cabeza en el bar vecino donde los peones pierden la cabeza en alcohol estridente.
La Dama del barrio gira en esa música ebria
Bajo la falda sus piernas se deslizan con movimiento oblicuo de inversos alfiles
El poeta mira al jugador y éste a la pieza absorto en su Torre de marfil sobre un cajón en la vereda
De la cocina viene un olor a fritura que vaga por la cuadra y atrae al rey de los ociosos
Ya somos dos —me digo— ¡tres! me dice Borges que convertido en sol de medio día enceguece a los jugadores y a tientas por cuadros negros y blancos —sombra y luz de sus vidas— cruzan la puerta y se instalan frente a frente en otro juego de platos y cucharas.
Entonces el rey de los ociosos y yo —su paje— enrocan hacia el lado sombrío de la calle
Antes que una nube le impida la visión Jorge Luis Borges me hace un guiño
Con gesto displicente de rey eternamente sin corona.


Floridor Perez


Dos Panteras

/ 02 enero 2025 /


LA PANTERA

Tras los fuertes barrotes la pantera
Repetirá el monótono camino
Que es (pero no lo sabe) su destino
De negra joya, aciaga y prisionera.

Son miles las que pasan y son miles
Las que vuelven, pero es una y eterna
La pantera fatal que en su caverna
Traza la recta que un eterno Aquiles

Traza en el sueño que ha soñado el griego.
No sabe que hay praderas y montañas
De ciervos cuyas trémulas entrañas

Deleitarían su apetito ciego.
En vano es vario el orbe. La jornada
Que cumple cada cual ya fue fijada.

Jorge Luis Borges

 

LA PANTERA
    (En Le Jardín des Plaintes. Paris)

Su mirada, cansada de ver pasar
las rejas, ya no retiene nada más.
Cree que el mundo está hecho
de miles de rejas y, más allá, la nada.

Con su caminar blando, pasos flexibles y fuertes,
gira en redondo en un círculo estrecho;
al igual que una danza de fuerzas en torno a un centro
en el que, alerta, reside una voluntad imponente.

Algunas veces, se alza el telón de sus párpados,
mudo. Una imagen viaja hacia dentro,
recorre la calma en tensión de sus miembros
y, cuando cae en su corazón, se funde y desvanece.



Der Panther
    (Im Jardin des Plantes, Paris)

Sein Blick ist vom Vorübergehn der Stäbe
so müd geworden, dass er nichts mehr hält.
Ihm ist, als ob es tausend Stäbe gäbe
und hinter tausend Stäben keine Welt.

Der weiche Gang geschmeidig starker Schritte,
der sich im allerkleinsten Kreise dreht,
ist wie ein Tanz von Kraft um eine Mitte,
in der betäubt ein großer Wille steht.

Nur manchmal schiebt der Vorhang der Pupille
sich lautlos auf -. Dann geht ein Bild hinein,
geht durch der Glieder angespannte Stille –
und hört im Herzen auf zu sein.


Rainer Maria Rilke


La lluvia

/ 22 agosto 2024 /

Bruscamente la tarde se ha aclarado
Porque ya cae la lluvia minuciosa.
Cae o cayó. La lluvia es una cosa
Que sin duda sucede en el pasado.

Quien la oye caer ha recobrado
El tiempo en que la suerte venturosa
Le reveló una flor llamada rosa
Y el curioso color del colorado.

Esta lluvia que ciega los cristales
Alegrará en perdidos arrabales
Las negras uvas de una parra en cierto

Patio que ya no existe. La mojada
Tarde me trae la voz, la voz deseada,
De mi padre que vuelve y que no ha muerto.


Jorge Luis Borges

 

Las cosas

/ 01 abril 2024 /

El bastón, las monedas, el llavero,
la dócil cerradura, las tardías
notas que no leerán los pocos días
que me quedan, los naipes y el tablero,

un libro y en sus páginas la ajada
violeta, monumento de una tarde
sin duda inolvidable y ya olvidada,
el rojo espejo occidental en que arde

una ilusoria aurora. ¡Cuántas cosas,
láminas, umbrales, atlas, copas, clavos,
nos sirven como tácitos esclavos,

ciegas y extrañamente sigilosas!
Durarán más allá de nuestro olvido;
no sabrán nunca que nos hemos ido.


Jorge Luis Borges

Son los rios

/ 18 septiembre 2022 /

Somos el tiempo. Somos la famosa
parábola de Heráclito el Oscuro.
Somos el agua, no el diamante duro,
la que se pierde, no la que reposa.

Somos el río y somos aquel griego
que se mira en el río. Su reflejo
cambia en el agua del cambiante espejo,
en el cristal que cambia como el fuego.

Somos el vano río prefijado,
rumbo a su mar. La sombra lo ha cercado.
Todo nos dijo adiós, todo se aleja.

La memoria no acuña su moneda.
Y sin embargo hay algo que se queda
y sin embargo hay algo que se queja.

 

Jorge Luis Borges 

El cómplice

/ 05 abril 2020 /

Me crucifican y yo debo ser la cruz y los clavos.
Me tienden la copa y yo debo ser la cicuta.
Me engañan y yo debo ser la mentira.
Me incendian y yo debo ser el infierno.
Debo alabar y agradecer cada instante del tiempo.
Mi alimento es todas las cosas.
El peso preciso del universo, la humillación, el júbilo.
Debo justificar lo que me hiere.
No importa mi ventura o mi desventura.
Soy el poeta.


Jorge Luis Borges

Tres olvidos de Borges

/ 31 enero 2020 /
Everness





Sólo una cosa no hay. Es el olvido.
Dios, que salva el metal, salva la escoria
y cifra en Su profética memoria
las lunas que serán y las que han sido.

Ya todo está. Los miles de reflejos
que entre los dos crepúsculos del día
tu rostro fue dejando en los espejos
y los que irá dejando todavía.

Y todo es una parte del diverso
cristal de esa memoria, el universo;
no tienen fin sus arduos corredores

y las puertas se cierran a tu paso;
sólo del otro lado del ocaso
verás los Arquetipos y Esplendores.


Aquí. Hoy

Ya somos el olvido que seremos.
El polvo elemental que nos ignora
y que fue el rojo Adán y que es ahora
todos los hombres y que no veremos.

Ya somos en la tumba las dos fechas
del principio y del término, la caja,
la obscena corrupción y la mortaja,
los ritos de la muerte y las endechas.

No soy el insensato que se aferra
al mágico sonido de su nombre;
pienso con esperanza en aquel hombre
que no sabrá que fui sobre la tierra.

Bajo el indiferente azul del cielo
esta meditación es un consuelo.


Borges y yo (fragmento)

Así mi vida es una fuga y todo lo pierdo y todo es del olvido, o del otro. No sé cuál de los dos escribe esta página.

Borges en Harvard - Enrique G de la G

/ 13 febrero 2011 /
"A los espejos, laberintos y espadas que ya prevé mi resignado lector
se han agregado dos temas nuevos: la vejez y la ética"
Jorge Luis Borges

"Arte poética" es la mala traducción del libro que compendia las conferencias de Borges en Harvard, "This craft of verse". Son seis conferencias, dictadas en inglés.

En 1966, Ronald Christ de The Paris Review(1) entrevistó al argentino, que confesó:

- Usted responde tan bien al inglés, lo ama tanto... ¿por qué ha escrito tan poco en inglés?
- ¿Por que? Porque tengo miedo. Temor. Pero las conferencias que daré el año que viene, las escribiré en inglés. Ya escribí a Harvard.
- ¿Irá a Harvard el próximo año?
- Sí, daré un ciclo de conferencias sobre poesía. Y pienso que la poesía es más o menos intraducible, y como pienso que la literatura inglesa -que incluye a la norteamericana- es por lejos la más rica del mundo, tomaré casi todos, sino todos mis ejemplos de la poesía inglesa. Por supuesto, como tengo mi propio hobby, trataré de poner también algunos versos en inglés antiguo... ¡pero es también inglés! En realidad, según algunos de mis estudiantes... ¡es mucho más inglés que el inglés de Chaucer!

Éstas son algunas de las ideas más memorables de aquellos días. Desde el principio, Borges declaró: "La verdad es que no tengo ninguna revelación que ofrecer. He pasado la vida leyendo, analizando, escribiendo (o intentándolo) y disfrutando. He descubierto que esto último es lo más importante. Embebido en la poesía, he llegado a una conclusión final sobre el asunto. Es verdad que, cada vez que me he enfrentado a la página en blanco, he sabido que debía volver a descubrir la literatura por mí mismo. Pero de nada me vale el pasado. Así que, como he dicho, sólo puedo ofrecerles mis perplejidades. Tengo cerca de setenta años. He dedicado la mayor parte de mi vida a la literatura, y sólo puedo ofrecerles dudas".

Éstas son las dudas y perplejidades de su primera conferencia: El enigma de la poesía.

La pasión no es un deber. Para qué sirve un crepúsculo, se había preguntado Borges alguna vez. Existen cosas que carecen de valor, en el sentido de utilidad. Eso mismo sucede con la poesía. La poesía es como la vida, más aún, la vida misma es poesía. "La poesía no es algo extraño: está acechando (...) a la vuelta de la esquina. Puede surgir ante nosotros en cualquier momento".

La poesía no está en los libros, que son sólo ocasiones para la poesía. Y recuerda, de pronto, con la sabiduría y candidez de las personas mayores, una comparación escrita por Emerson: una biblioteca es una caverna mágica llena de difuntos, que pueden renacer cuando abrimos sus páginas. Vira, luego, hacia Berkeley: el sabor de la manzana no está en la manzana misma ni en la boca del que la come. Lo mismo pasa con el libro. "Un libro es un objeto físico en un mundo de objetos físicos. Es un conjunto de símbolos muertos. Y entonces llega el lector adecuado, y las palabras -o, mejor, la poesía que ocultan las palabras, pues las palabras solas son meros símbolos- surgen a la vida, y asistimos a una resurrección del mundo.

En poesía la perfección no es extraña, es inevitable. Como muestra, Borges cita -de memoria, siempre de memoria- "On First Looking into Chapman´s Homer". Porque la primera lectura es la decisiva; todas las subsiguientes remedan la primera impresión. Pero esto podría ser un truco. Lo indudable es que, con cada lectura, la experiencia poética aparece. "Y eso es la poesía". Parafrasea a Whistler y asegura: "El arte sucede cada vez que leemos un poema".

Esta opinión parecería anular el común sentir de los "libros perdurables" de los clásicos de los que siempre brota la belleza. Pero esta oposición es sólo aparente. En la antigüedad, los grandes maestros fueron oradores, no escritores, como Pitágoras, Cristo, Sócrates o el Buda. Con la Sagrada Escritura, el libro toma un nuevo carácter. Aparecen esos libros escritos por el Espíritu Santo; y luego el Corán. De manera que, con autor tan insigne, estos libros deberían ser leídos. Así se expresaba Bernard Shaw: "Creo que el Espíritu Santo no sólo ha escrito la Biblia, sino todos los libros". Esa misma idea se repite desde Homero ("la musa") hasta nuestros días (el "yo subliminal" y el "subconsciente"). De manera que "no creo que un libro sea verdaderamente un objeto inmortal, que hay que asimilar y venerar como es debido, sino más bien una ocasión para la belleza".

La belleza está allí, paciente, sentada, esperando. La belleza nos espera. Algunos libros fueron escritos para ti, otros no. Si un libro es considerado un "imprescindible", pero tú no experimentas la felicidad, "déjalo: ese libro no fue escrito para ti". Porque "la literatura es una de las formas de la felicidad". Sin duda, algunos son más propensos para descubrir la belleza, que se agazapa en cada rincón. Un caso paradigmático tal vez sea Rafael Cansinos Assens, quien le pidió a Dios en un poema que lo protegiera de la belleza porque, decía, "hay demasiada belleza en el mundo".

"Que un poema haya o no haya sido escrito por un gran poeta sólo es importante para los historiadores de la literatura". Si uno tiene la fortuna de escribir un verso hermoso, ese verso hermoso no canoniza a su autor como un gran poeta. En ese verso convergen lecturas olvidadas, el Espíritu Santo, el yo subliminal, una intuición sugerida. "Se convierte en un redescubrimiento" y "quizá sea mejor que el poeta no tenga nombre".

¿Y el factor "tiempo", acaso no influye? Por supuesto. En una mano, el caso de que el tiempo degrade a un poema y las palabras pierdan su belleza; en la otra, que el tiempo enriquezca el poema.

Las etimologías son un curioso ejemplo del primer acontecimiento. El verbo inglés "to tease" significa "fastidiar", "molestar", "jorobar". "Palabra maliciosa". En el antiguo inglés, "tesan" significaba "herir con la espada", y la palabra "þreat", también del inglés antiguo, refiere a una "multitud airada" o "amenazante". Ésa es la causa de la amenaza y el origen de "threat". Es ya una metáfora acuñada y desgastada.

El otro caso se ilumina si estudiamos, continúa Borges, la definición. "¿Qué es el tiempo? -se preguntó san Agustín-. Si no me preguntan qué es, lo sé. Si me preguntan qué es, no lo sé". Lo mismo sucede con la poesía. Una definición no nos sirve, es poco convincente, excepto para los diccionarios o los libros de texto. Esta ignorancia de la definición implica que sabemos qué es la poesía, ya que las cosas más familiares son imposibles de definir y, sin embargo, las conocemos, como el olor del café, el amor a nuestro país, el atardecer o el color amarillo. "Estas cosas están tan arraigadas en nosotros que sólo pueden ser expresadas por esos símbolos comunes que compartimos". ¿Para qué, entonces, precisamos de las definiciones?

"Porque todo el mundo sabe dónde encontrar la poesía. Y, cuando aparece, uno siente el roce de la poesía, ese especial estremecimiento". Como la mirada de la mujer que cautiva.


---
(1) "The Paris Review", Confesiones de escritores / Escritores latinoamericanos, El Ateneo, 2a edición, Buenos Aires, 1996, p.55.

(*) Enrique G de la G (San Pedro Garza García, México, 1979). Lector y escritor, estudió filosofía. Investigador y profesor de filosofía y lenguas muertas en la Universidad Panamericana Preparatoria. Estudia el posgrado en Metafísica en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM); prepara un trabajo sobre el per accidens en Aristóteles. Colabora en distintas revistas con ensayos, reseñas y entrevistas. Agradecido lector de Borges, Victor Hugo y Alfonso Reyes.



Limites - Jorge Luis Borges

/ 07 agosto 2010 /



De estas calles que ahondan el poniente,
una habrá (no sé cuál) que he recorrido
ya por última vez, indiferente
y sin adivinarlo, sometido

a quién prefiera omnipotentes normas
y una secreta y rígida medida
a las sombras, los sueños y las formas
que destejen y tejen esta vida.

Si para todo hay término y hay tasa
y última vez y nunca más y olvido
¿quién nos dirá de quién, en esta casa,
sin saberlo, nos hemos despedido?

Tras el cristal ya gris la noche cesa
y del alto de libros que una trunca
sombra dilatada por la vaga mesa,
alguno habrá que no leeremos nunca.

Hay en el sur más de un portón gastado
con sus jarrones de mampostería
y tunas, que a mi paso está vedado
como si fuera una litografía.

Para siempre cerraste alguna puerta
y hay un espejo que se aguarda en vano;
la encrucijada te parece abierta
y la vigila, cuadrifronte, Jano.

Hay, entre todas tus memorias, una
que se ha perdido irreparablemente;
no te verán bajar a aquella fuente
ni el blanco sol ni la amarilla luna.

No volverá tu voz a lo que el persa
dijo en su lengua de aves y de rosas,
cuando el ocaso, ante la luz dispersa,
quieras decir inolvidables cosas.

¿Y el incesante Ródano y el lago,
todo ese ayer sobre el cual hoy me inclino?
Tan perdido estará como Cartago
que con fuego y con sal borró el latino.

Creo en el alba oír un atareado
rumor de multitudes que se alejan;
son los que me han querido y olvidado;
espacio y tiempo y Borges ya me dejan.


Jorge Luis Borges

Borges por el Mismo

/ 25 agosto 2009 /
Pasado el 24 de agosto, fecha en que naciera el gran Jorge Luis Borges, comparto con uds un audiolibro donde podemos oír al poeta recitando.

La grabación se realizó en Buenos Aires en septiembre de 1967. Y contiene no solo poemas sino también algunos comentarios que el poeta hizo sobre estos.

01 El General Quiroga va en coche al Muere
02 Poema Conjetural
03 Fundacion Mitica de Buenos Aires
04 Manuscrito Hallado en un Libro de Joseph Conrad
05 Pagina para Recordar al Coronel Suarez
06 El Golem
07 A Leopoldo Lugones
08 Borges y Yo
09 Milonga de Dos Hermanos
10 Milonga de Jacinto Chiclana
11 La Noche que en el Sur lo Velaron
12 Alusion a la Muerte del Coronel Francisco Borges
13 Limites
14 Del Rigor de la Ciencia
15 Cuarteta
16 El Poeta declara su Nombradia
17 Le regret de Heraclite
18 Everness
19 Spinoza
20 Poema de los Dones
21 Ajedrez (I - II)
22 Arte Poetica
23 El Mar
24 Un Soldado de Lee
25 Milonga de Albornoz


Mi foto
El Vecino de Socrates
Desde el rio hasta el mar...
Ver todo mi perfil

Labels

Adonis Africa Ahmad al-shahawy Ajmatova Alberto Laiseca Aldana Alejandra Pizarnik Aleman Alfonsina Storni Allen Ginsberg Almafuerte Altolaguirre Alvaro Caeiro Ana Blandiana Angel Gonzalez Anonimo Antonio Gamoneda Antonio Machado Argentina Arthur Rimbaud Articulos Asia Atilla Jozsef Audio AudioLibros Austria Baudelaire Becquer Benedetti Bertolt Brecht Biografias Blake Blanca Varela Boccanera Bolivia Borges Brasil Caricatura Carlos Pellicer Carlos Pezoa Veliz Carta Catalan Catalogo Cavafis César Vallejo Cesare Pavese Charles Bukowski Chile China Christian Morgenstern Conciertos Poeticos Costafreda Crisito Cuba Czeslaw Milosz Damaso Alonso Darcy Ribeiro Delmira Agustini Descargas Eduardo Anguita Egipto El Salvador Eliseo Diego Emilio Ballagas Emily Dickinson Enrique Lihn Enzensberger Ernesto Cardenal España Eugenio Montale Europa Ezra Pound Fadwa Tuqan Federico García Lorca Feng Zhi Fernando Pessoa Ferrater Figueroa Floridor Perez Francia Francisca Aguirre Frases Fray Luis de Leon Friedrich Hölderlin Friedrich Schiller Gabriel Celaya Gabriela Mistral Garcia Montero Generacion del 27 Generacion del 50 Georg Trakl Ghassan Zaqtan Gil de Biedma Giuseppe Ungaretti Gonzalo Millan Gonzalo Rojas Gottfried Benn Goytisolo Grecia Hafiz Hahn Hala Alyan Hanna Abu-Hanna Heberto Padilla Herman Hesse Hiba Kamal Abu Nada Humor Hungria india Ingeborg Bachmann Inglaterra Iran Iraq Italia Jaime Saenz Japon Joan Margarit John Ashbery Jorge Teillier Jose Angel Buesa José Emilio Pacheco Juan de la Cruz Juan Gelman Julio Cortazar Juvencio Valle Karmelo Iribarren Latinoamerica León Felipe Libros Loynaz Luis Cernuda Luis Rosales Macedonio Fernandez Mahmoud Darwish Mallarme Marina Tsvetáieva Mark stand Marwan Marwan Makhoul Matsuo Bashō Mauricio Redoles May Ziade Maya Al-Hayat Mexico Miguel Hernandez Mohammad Hudaib Morike Mosab Abu Toha Mourid Barghouti Muin Basisu Musica Najwan Darwish Nasser Rabah Nazim Hikmet Neruda Nicanor Parra Nicaragua Nicolás Guillén Noruega Noticias Objetivo Octavio Paz Olga Orozco Olivia Elias Osvaldo Lamborghini Paco Urondo Palestina Pasolini Paul Celan Pavece Pedro Salinas Pelicula Pere Gimferrer Persia Pessoa Philip Larkin Poemas Sueltos Polonia Portugal Prado Radio Rafael Alberti Rafeef Ziadah Raymond Carver Recitados Refaat Alareer Revistas Rilke Rimbaud Robert Frost Robert Lowell Roberto Bolaño Roberto Fernandez Retamar Roberto Juarroz Rolf Jacobsen Roque Dalton Rumania Rusia Saadi Youssef Salvatore Quasimodo Samih al-Qasim Sarah Kirsch Savater Shakespeare Sharif Elmusa Siria Sonetos Sor Juana Ines de la Cruz Suecia T. S. Eliot Tagore Tawfiq Az-Zayyad Tomas Tranströmer Turquia Unamuno Uruguay Valente Vicente Aleixandre Victor Jara Video Vilarino Virgilio Piñero Walt Whitman Wislawa Szymborska Xin Qiji Yabra Ibrahim Yabra Yannis Ritsos

Popular Posts

 
Copyright © 2010 Compartir Poesía, All rights reserved
Design by DZignine. Powered by Blogger