Quedándome dormido en el tardío tren de la noche, pierdo mi parada. Estoy cansado y apenas puedo caminar escaleras arriba al otro lado. Pienso en el anciano que me contaba cómo solía caminar por tres o cuatro horas en el campo, luego se tomaba las pantorrillas y nos preguntaba a cada uno si podíamos hacer más. Mis piernas sienten sus piernas mientras suben. Deambulo alrededor de la plataforma gris. Un hombre inspecciona una colilla de cigarro casi con actitud de estar admirado y luego la aplasta suavemente bajo su zapato. Un hombre y una mujer hablan de hacer un largo viaje al Sur, tal vez inspirado por la luna llena del desierto. En esta estación lejana del centro no hay atónitas estatuas de los Antiguos Egipcios recordándote cómo todo está marchando mal. Tratando de caminar por una pared veo una fila de hormigas corriendo ferozmente arriba y abajo a lo largo de una grieta en el cemento. Las que se arrastran hacia abajo acarrean pequeñas piezas de paja; las que suben apuntan a la tienda. Sus oscuros cuerpos, brillantes bajo una luz fuerte, se tocan mientras corren. Ninguna se aparta o se detiene. ¿Qué las impulsa, la paciencia o la esperanza? ¿No se resisten sus piernas? El cuerpo le da un toque a la entrometida mente para que se ocupe de sus propios asuntos. Aguzan sus oídos para escuchar el dulce rumor del tren. Se anhela la cama amplia, y la mujer ausente para arrastrarse a su lado.
Yo estaba en Jerusalén y salí al alba a caminar por la ciudad y sus alrededores. Los arcos de la Ciudad Vieja de Jerusalén son un cofre abierto las numerosas cúpulas, los minaretes – son un beso triste bajo el sol si bien la vida continúa, como siempre. Las puertas son amplias. El periodista pavimentó el camino con sus noticias las noticias reclamaron un muro en la tierra. La fruta de la mañana para los viajeros en la Puerta de Damasco. El corazón abraza sus heridas y es consolado por sus visiones.
Cubierta de polvo, descalza, sentada en la tierra entre las hileras de tiendas hechas jirones frente a ella, un plato repartido tras una larga espera de un comité de ayuda: un poco de sopa en la nariz un trozo de pan en la mano.
Un fotógrafo extranjero se acerca para hacer una foto que resuma la miseria del campo y que llame la atención del editor jefe de allende el mar.
Una niña de tres o cuatro años cuyo pueblo se ahogó en ese mar extiende su brazo derecho hacia el alto periodista como si señalara una estrella para ofrecerle una rebanada de pan suponiendo que, como ella, no había comido en tres días.
Ocuparon mi pais, expulsaron a mi pueblo, anularon mi identidad. Y me llamaron terrorista.
Confiscaron mi propiedad, arrancaron mis cosechas, demolieron mi casa. Y me llamaron terrorista.
Legislaron leyes fascistas, instauraron el apartheid. Destruyeron, dividieron, humillaron. Y me llamaron terrorista.
Asesinaron mis alegrías, secuestraron mis esperanzas, esposaron mis sueños. Y cuando rechacé todas las barbaries, y decidí defenderme, ellos… ¡Mataron un terrorista!
Me convertiré en un jorobado después de tres desafortunados años delante del ordenador. Me volveré impotente tras siete años de aventuras desmesuradas. Me convertiré en un racista tras fracasados encuentros con otros grupos étnicos. Estrecharé mis horizontes al sentarme demasiado tiempo con mis pensamientos. Me convertiré en un beato con los excesos de mi ateísmo.
Señor: ¿Es la vida que viene hacia mí cojeando o es un supermercado de deformidades?
Las cartas en la recámara de la viuda En la cesta de paja En la cama purgada de sueño En la intención de ayuno que se esconde En el aire del corredor.
Los vegetales, normalmente comprados en la mañana Los boletos, El autobús matinal en un jueves Las almohadas Las velas La indulgencia…. donde las frases sacras están Estridentemente grabadas En las tallas.
El borde de la alacena desde la fisura de la puerta La puerta misma…donde los himnos congregados Aletean como pañuelos en la oscuridad de la llanura.
La sombra del aire La novela que ella no ha devuelto al estante, ¡Ella no puede recordar! Sus héroes caen muertos en el piso Ella los barre Uno tras otro Con su escoba, sus reproches y sus plegarias.
Las cartas permanecieron cerradas Los muertos Regresaron por la fisura de la puerta Para robar el florero La sábana naranja Y los velos.
Yo ya había vivido en un desierto. En serio. Olvidé el za’atar* que mi madre decía que me daba en Irak. Olvidé la casa de mi abuela en Suu-ri-ya**. Ahí estaba yo, comiendo los higos chumbos aunque siempre me picase la lengua luego. En Tejas, una profesora me dijo que yo nunca aprendería a pronunciar mi propio nombre en inglés, y tenía razón. Lloré hasta que mi madre me llevó a un McDonald’s. En esa casa yo era la única niña. Bailaba en el invierno caluroso. Diez años después, un niño me dejaría el brazo lleno de marcas por haberle llamado redneck. Me llevé el cortavientos rosa de Barbie que una niña se dejó en el patio de la escuela. No tenía nada en los bolsillos. Antes incluso de que saliera el sol, mi padre salía fuera a fumar y mirar los pájaros volar al este. Los más feos eran los que más le gustaban.
Hala Alyan
______ (*) za’atar: Condimento muy popular en la cocina árabe. Corresponde a una mezcla de varias hierbas aromáticas. (**) Suu-ri-ya: Expresión árabe para Siria.
No sé si mañana es miércoles tal vez uno de nosotros lo aplace a otro día. esto quiere decir que estamos ocupados
yo: porque he visto desde el balcón un carro tirado por un mulo y un burrito y que el té se derramó sobre mi camisa lo que me molestó un poco. luego volvió a ser azul el cielo, regué entonces las plantas y recordé las virtudes de mis muertos
tú: porque has nacido por primera vez en Jericó. Y porque la casa más lejana del cielo está en Jericó y porque no estás seguro si es bueno o malo el augurio, y que se derramó sobre tu bracito el agua caliente y te caíste del álbum familiar perdiendo la conciencia.
Quizás invertiríamos los papeles: sufro yo un cólico de riñón por sobredosis de certeza y sufres tú un texto irónico más allá de esta certeza pero no podemos tú y yo sino vernos. Es muy probable, pues, que mañana sea miércoles.
La noche en la ciudad es oscura, excepto por el brillo de los misiles; silenciosa, excepto por el sonido del bombardeo; aterradora, excepto por la promesa tranquilizadora de la oración; negra, excepto por la luz de los mártires. Buenas noches
Hiba Kamal Abu Nada
_____ Abu Nada fue asesinada el 20 de octubre de 2023 a la edad de 32 años en su
casa de Jan Yunis, en la franja de Gaza, a causa de un bombardeo por
parte de las fuerzas del estado terrorista e ilegitimo de israel. Este fue su último poema, escrito la noche anterior en medio de los ataques del genocidio que comete israel contra Palestina.
Como el resto de ustedes pensé en escapar. Pero tengo este miedo a volar, esta fobia a los puentes congestionados y accidentes de tránsito, a aprender un nuevo idioma. Mi plan es una escapatoria sencilla, una salida práctica: empacar mis hijos en una maleta e irnos a un nuevo destino. Las direcciones me confunden: No hay un bosque en esta ciudad, tampoco un desierto. ¿Sabes de algún camino en el que perderse que no termine en un asentamiento de colonos? Pensé en hacerme amiga de los animales, de los adorables, como sustitutos para los juguetes electrónicos de mis niños, pero realmente quiero un lugar donde perderme. Mis hijos crecerán, sus preguntas se multiplicarán, y yo no digo mentiras, pero los maestros distorsionan mis palabras. No soy de guardar rencores, pero mis vecinos son muy entrometidos. Yo no reprendo, pero los enemigos asesinan. Mis hijos crecen, y nadie ha pensado todavía en transmitir las últimas noticias de la hora, cerrar los canales religiosos, sellar los techos y paredes de las escuelas, poner fin a la tortura. No me atrevo a hablar. Todo lo que hablo sucede. No quiero hablar. Preferiría desaparecer.
Me expulsarán de la ciudad antes de que caiga la noche: alegarán que me negué a pagar por el aire. Me expulsarán de la ciudad antes de que llegue la noche: alegarán que no pagué rentas por el sol ni cuotas por las nubes. Me expulsarán de la ciudad antes de que salga el sol: dirán que hice sufrir a la noche y que fracasé al elevar mis rezos a las estrellas. Me expulsarán de la ciudad antes de salir del vientre porque todo lo que hice durante siete meses fue escribir poemas y esperar para existir. Me expulsarán de la existencia porque tengo debilidad por la nada. Me expulsarán de la nada por mis dudosos lazos hacia la existencia. Me expulsarán a la vez de la existencia y de la nada porque nací para existir.
¡Permíteme que hable en mi lengua árabe antes de que también ocupen mi lengua!
¡Permíteme que hable en mi legua materna antes de que también colonicen su memoria!
Soy una mujer árabe de color, y venimos de todas las tonalidades de la ira.
Todo lo que mi abuelo quería era despertarse al alba y ver a mi abuela rezar de rodillas, en una aldea escondida entra Yaffa y Haifa.
Mi madre nació bajo un olivo, en una tierra que, como dicen, ya no es mía.
Pero yo atravesaré sus barreras, sus puestos de control, sus malditos muros de apartheid, y retornaré a mi patria.
Soy una mujer árabe de color y venimos de todas las tonalidades de la ira.
Tú has oído ayer gritar a mi hermana al dar a luz en uno de sus puestos de control, con soldados israelíes buscando entre sus piernas a su próxima amenaza demográfica, su hijita llamada Yanín
Tú has oído gritar a Amni Mona tras los barrotes de su prisión mientras gaseaban su celda: “Estamos volviendo a Palestina!”.
Soy una mujer árabe de color y venimos de todas las tonalidades de la ira.
Pero tú me dices que este útero que hay en mi interior sólo te traerá tu próximo terrorista, usando barba y blandiendo una pistola, con turbante y negro como la arena.
Tú me dices que mando a mis hijos a morir, Pero son vuestros helicópteros y F-16 los que están en nuestro cielo.
¡Vamos a hablar sobre el asunto del terrorismo un segundo!
¿No fue la CIA la que mató a Allende y Lumumba y quien primero adiestró a Osama?
No fueron mis abuelos quienes corrían como payasos, con capas y capuchas blancas en la cabeza linchando a los negros.
Soy una mujer árabe de color y venimos de todas las tonalidades de la ira.
“¿Quién es esa mujer morena gritando en la manifestación?”. ¡Perdón! ¿Es que yo no debería gritar?
He olvidado ser tú siempre orientalista sueño, genio en una botella, bailarina del vientre, joven de harén, mujer árabe de voz suave que dice: Sí, señor, no señor.
¡Gracias por los sándwiches de manteca de cacahuete que deja caer sobre nosotros tu dueño de los F-16!
Sí, mis libertadores están aquí para matar a mis hijos, y llamarles “daños colaterales”.
Soy una mujer árabe de color y venimos de todas las tonalidades de la ira.
¡Así que déjame decirte que este útero que hay en mi interior sólo nos traerá un próximo rebelde!
Tendrá una piedra en una mano y una bandera palestina en la otra.
Soy una mujer árabe de color. ¡Cuidado, cuidado con mi ira!
Mientras me queden algunas pulgadas de tierra mientras me quede un olivo un naranjo un pozo… un bosquecillo de cactus mientras me queden recuerdos una pequeña biblioteca la foto de un antepasado… un muro mientras queden en mi país palabras árabes y cantos populares mientras queden manuscritos de poemas y los cuentos de Antar Al’Absi «las guerras del Llamado en las comarcas de Roma y Persia» mientras me queden ojos libros manos mientras me quede aliento lo gritaré de frente al enemigo lo gritaré, declaración de guerra en nombre de los hombres libres obreros, estudiantes, poetas lo gritaré… y que los panzas flojas y los enemigos del sol se harten del pan de la vergüenza mientras me quede aliento y aliento me quedará mi palabra será el pan y el arma en manos de los guerrilleros.
No queda tiempo así que no te quedes en el vientre materno apúrate a llegar mi pequeño no porque te estoy añorando sino porque la guerra arrasa y me temo que no verás tu patria como hubiera querido la vieras.
…
Tu patria no es la tierra ni mar que auguró nuestra vida y dejó de ser: tu patria es tu gente. Ven a conocerla antes que las bombas mutilen y me vea forzado a juntar los restos para que sepas que los que ya no están y los que no estarán eran hermosos e inocentes. Que tenían niñas y niños como tú que dejaron escapar del gélido frío que en cada ataque envuelve a los muertos, niños ahora huérfanos aferrados a un tenue salvavidas.
…
Si te demoras puede que no me creas y creas en una tierra sin gente y que nunca estuvimos presente. Dos veces exiliados y luego nos revelamos por setenta y cinco años contra nuestra desventura una vez que nuestra suerte lo hizo todo nefasto y la esperanza se volvió oscura.
…
Sé que la carga es muy pesada, demasiado para que la puedas soportar, perdóname por dar a luz como una gacela temo a las hienas que acechan en cada hoyo listas para avalanzarse. Apresúrate a llegar y luego corre tan lejos como puedas para que no me quede devastado por el remordimiento.
…
Anoche la desesperación me agotó, y me obligué a guardar silencio ¿Por qué exponer a mi pequeño ser de brisa a la despiadada Tempestad? Pero hoy me veo obligado a regresar con noticias de último momento: Han bombardeado el hospital Bautista de Gaza entre las 500 víctimas se encuentra un niño al que le falta la mitad de la cabeza pero mantiene los ojos abiertos: A su lado su hermano gime amargamente su luto: ¿Puedes verme, mi hermano? ¿Me estás viendo? Pero el cuerpo inerte ya no mira, de la misma manera que el mundo agitado, que condena por un par de horas y luego se apresura a dar vuelta la página, relegandole a él y a su hermano al olvido, tampoco puede verle.
…
¿Qué decirte ahora? El desastre y la catástrofe son hermanos ambos me atacan famélicos y rabiosos hasta que me tiemblan los labios y de ellos caen todos los posibles sinónimos de cadáver.
En tiempo de guerra no confíes en ningún poeta, porque son lentos como una tortuga en su esfuerzo fútil de competir contra una masacre que gana terreno como una liebre. La tortuga se arrastra y la liebre salta de un crímen a otro y llega hasta la Iglesia Ortodoxa que acaban de bombardear bajo la mirada de Dios que venía de una mezquita hecha escombros. Creíamos contar con la protección de Dios pero ¿dónde se haya el salvador cuando nuestro Padre que crea arte desde el cielo es el avión en soledad y sin compañero solo tripulado por el que viene a bombardearnos, y su acierto es nuestra sumisión? Mi niño, de ahora en más en la cruz habrá lugar suficiente para todos los profetas, como bien lo sabe Dios pero tú y otros inocentes como tú aún lo ignoran.
Viví con Cristo, morí con Él y resucité. Mi voz clamó en el desierto como si fuera otra voz, ardiendo con un fuego desconocido. ¿Por qué el fuego? ¿Para quién? Dame sombra y agua fresca y yo colgaré mis recuerdos en la pared de una habitación abandonada. La muchedumbre se ha dispersado y los invitados se han marchado. La voz clama en vano como la voz de antes de la muerte y el Gólgota.
En mis labios hay restos de miel y de hiel.
¿He venido después de morir para oír mi voz aferrándome al vacío que abandoné? Dame sombra. Y tú, mujer, pon un trozo de hielo en tu agua. El sol abrasa. La vida después de la muerte es fatiga y mi voz ama el fuego. ¿Por quién? ¿Por quién he cerrado los ojos, mientras en mis labios quedan restos de miel y de hiel?
Nosotros amamos la vida Cuando hallamos un camino hacia ella, Bailamos entre dos mártires Y erigimos entre ellos un alminar De violetas o una palmera.
Nosotros amamos la vida Cuando hallamos un camino hacia ella.
Robamos un hilo al gusano de seda Para construir nuestro cielo Y concluir este éxodo. Abrimos la puerta del jardín Para que el jazmín salga a las calles Una hermosa mañana.
Nosotros amamos la vida Cuando hallamos un camino hacia ella.
Allá donde estemos, Cultivamos plantas que crecen deprisa Y enterramos allí a nuestros mártires. Soplamos en la flauta el color de la lejanía, Dibujamos un relincho en el polvo del camino Y escribimos nuestros nombres Piedra tras piedra. ¡Oh, relámpago! Ilumina para nosotros la noche, Ilumínala un poco.
Nosotros amamos la vida Cuando hallamos un camino hacia ella.
Hoy, Mi cuerpo Fue una masacre televisiva, Que tuvo que adaptarse A clips de sonido Y limitación de palabras, Lo suficientemente Rellenadas con estadísticas, Contadores, medidas, respuestas, Para las que he tenido que perfeccionar mi inglés y he aprendido mis resoluciones de las Naciones Unidas pero aun así, él me ha preguntado:
«Srta. Ziadah, No piensa que todo se arreglaría Si dejasen de enseñar tanto odio a sus niños?»
Pausa.
Busqué dentro de mí la fortaleza Para ser paciente, Pero la paciencia No está en la punta de mi lengua Mientras las bombas Caen sobre Gaza, La paciencia simplemente Se ha escapado de mí.
Nosotros enseñamos vida, señor. Nosotros, los palestinos, Enseñamos vida Después de que ellos Hayan ocupado el último cielo.
Nosotros, Enseñamos vida Después de que ellos Hayan construido sus asentamientos Y sus muros del Apartheid, Después del último cielo.
Nosotros enseñamos vida, señor. Pero hoy, Mi cuerpo Fue una masacre televisiva Fabricada para adaptarse A clips de sonido Y limitación de palabras.
Pero, danos tan sólo Una historia Una historia humana Sabes, Esto no es política Nosotros tan sólo queremos Hablarle a la gente sobre ti y tu gente Así que, danos Una historia humana No menciones las palabras Apartheid y ocupación Esto no es política
Tienes que ayudarme, Como periodista A ayudarte a contar tu historia, La cual no es una historia política.
Hoy, Mi cuerpo Fue una masacre televisiva ¿Qué hay si nos das la historia De una mujer en Gaza Que necesita medicación? ¿Qué hay acerca de ti? ¿Tienes «los huesos suficientemente rotos» Para cubrir a su hijo, Entregarme a tu muerto, Y dame la lista de sus nombres En un límite de 1200 palabras?
Hoy, Mi cuerpo Fue una masacre televisiva Fabricada para adaptarse A clips de sonido Y limitación de palabras Y movido por aquellos insensibles A la sangre de terroristas.
Pero ellos lo sienten. Lo sienten por el asedio sobre Gaza. Así que les di las resoluciones De las Naciones Unidas, Y las estadísticas, Y lo condenamos, Y lo lamentamos, Y lo rechazamos. Estos no son dos bandos iguales: Ocupante y ocupado, Y un centenar de muertos, Dos centenares de muertos, Y un millar de muertos Y entre medio De este crimen de guerra y masacre, He construido palabras Y una sonrisa no exótica, Sonrisa no terrorista, Y conté y reconté, Un centenar de muertos, Dos centenares de muertos, Un millar de muertos, ¿Hay alguien ahí afuera? ¿Habrá alguien que escuche?
Desearía poder plañir Sobre sus cuerpos, Desearía simplemente Poder correr allí, a cada campo de refugiados y sostener a cada niño, taparles los oídos para que no tuvieran que escuchar el sonido de las bombas por el resto de sus vidas, como yo hago.
Hoy, Mi cuerpo Fue una masacre televisiva, Y déjenme decir: Que no hay nada Que sus resoluciones De las Naciones Unidas Hayan hecho jamás Sobre esto. Y ningún clip de sonido, Ningún clip de sonido Que haga, No importa cuán buen inglés tenga, Ningún clip de sonido Ningún clip de sonido Ningún clip de sonido Ningún clip de sonido Les devolverá a la vida, Ningún clip de sonido, Arreglará esto.
Nosotros enseñamos vida, señor Nosotros enseñamos vida, señor Nosotros, los palestinos, Nos levantamos cada mañana Para enseñarle al resto del mundo Vida, señor.
«Aquí sobre vuestros pechos persistimos, como una muralla, hambrientos, desnudos, provocadores, declamando poemas.
Somos los guardianes de la sombra, de los naranjos y de los olivos, sembramos las ideas como la levadura en la masa…
cuando tengamos sed exprimiremos piedras, y comeremos tierra cuando tengamos hambre, PERO NO NOS IREMOS aquí tenemos un pasado, un presente, aquí está nuestro futuro»