Esos que le leyeron pero no le entendían esos que siempre andaban tomando apuntes mudos mas que desde hoy se creen que fueron sus discípulos y han de emplear su nombre para reafirmarse deberían saber que además de maestro y además de poeta este hombre fue en vida un marginado auténtico que odiaba los rituales y despreciaba mitos un solitario erguido entre la muchedumbre de estupidez unánime que ahora y sin su permiso querrá mitificarle.
…Y sonríen, a veces, cuando hablan. Y se dicen , incluso, palabras de amor. Pero se aman de dos en dos para odiar de mil en mil. Y guardan toneladas de asco por cada milímetro de dicha. Y parecen -nada más que parecen- felices, y hablan con el fin de ocultar esa amargura inevitable, y cuántas veces no lo consiguen, como no puedo yo ocultarla por más tiempo; esta desesperante, estéril, larga ciega desolación por cualquier cosa que -hacia donde no sé-, lenta, me arrastra.
Pasada ya la cumbre de la vida, justo del otro lado, yo contemplo un paisaje no exento de belleza en los días de sol, pero en invierno inhóspito. Aquí sería dulce levantar la casa que en otros climas no necesité, aprendiendo a ser casto y a estar solo. Un orden de vivir, es la sabiduría. Y qué estremecimiento, purificado, me recorrería mientras que atiendo al mundo de otro modo mejor, menos intenso, y medito a las horas tranquilas de la noche, cuando el tiempo convida a los estudios nobles, el severo discurso de las ideologías —o la advertencia de las constelaciones en la bóveda azul... Aunque el placer del pensamiento abstracto es lo mismo que todos los placeres: reino de juventud.
Atrévete a poder ser fuerte, y no te detengas: atrévete a poder ser viejo, que si tienes hijos un testamento les atará bien corto. Atrévete a poder que no te guste mucho ir testado por un mundo que se separa. Si te sobran hijos, arréglales una guerra. Atrévete a poder dar trabajo a “charnegos”. Con tu sueldo, comprarán vino bastante agrio para que en tres años les pudra los dientes. No te dé miedo: tú toma el opio de los ricos (opio, te llega de Escocia y de Roma). Tú, muchacho nuevo, confía en años futuros. Bastante tiempo tendrás de hacerte amigos virgilios que te leguen eneidas que salvar. Atrévete a poder hacerte persona augusta cuando tengas tiempo. Y hoy, Octavio, chico, atrévete a poder degollar a Cicerón. Barbado Alfonso, emperador de España, primo de un Santo, y Sabio tú mismo, fíjate bien, que vendrán otros más sabios a historiarte, y dirán que eres mal rey: les has perdido una sucia batalla que ellos se han atrevido a poderse hacer suya. Fíjate bien, general, que una patria se atreve a poner mucha esperanza en ti. No te atrevas, no, a poder perder batallas. Pero tampoco hace falta ganarlas todas. Si tienes napalm con que sembrar campos del Norte, atrévete a poder perder guerras del Sur.
Érase una vez
un lobito bueno
al que maltrataban
todos los corderos.
Y había también
un príncipe malo,
una bruja hermosa
y un pirata honrado.
Todas estas cosas
había una vez.
Cuando yo soñaba
un mundo al revés.
VENDRÁ LA MUERTE Y TENDRÁ TUS OJOS Vendrá la muerte y tendrá tus ojos -esta muerte que nos acompaña de la mañana a la noche, insomne, sorda, como un viejo remordimiento o un vicio absurdo-. Tus ojos serán una vana palabra, un grito acallado, un silencio.
Así los ves cada mañana cuando sola sobre ti misma te inclinas en el espejo. Oh querida esperanza, también ese día sabremos nosotros que eres la vida y eres la nada.
Para todos tiene la muerte una mirada.
Vendrá la muerte y tendrá tus ojos. Será como abandonar un vicio, como contemplar en el espejo el resurgir de un rostro muerto, como escuchar unos labios cerrados.
Mudos, descenderemos en el remolino.
Cesare Pavece
VENDRÁ LA MUERTE Y TENDRÁ TUS OJOS
Fuera el primero o el segundo fuera a descubrir, saber o decidir que hacía falta humildad y valor no orgullo o cobardía.
Fue el último, penúltimo o quien fuera en desdeñar artes y sortilegios cuando la carne falta y Ella.
Fueron pretextos en realidad, la libertad, la tentación vencieron el terror y el instinto.
Ha muerto mi padre. Se repite su ausencia cada día en el hogar vacío. Yo pregunto, y además de la ausencia y además de perder los caminos de esta tierra, ¿qué es la muerte?
Yo te pregunto, padre, ¿qué es la muerte? ¿Has hallado la paz que merecías? ¿Encontraste cobijo en nueva casa o vas errante, y sufres bajo el frío del invierno más grande, del total desamor?
Yo te pregunto, padre, si son algo los muertos, o si la muerte es sólo una inmensa palabra que comprende todo lo que no existe.
En un viejo país ineficiente,
algo así como España entre dos guerras
civiles, en un pueblo junto al mar,
poseer una casa y poca hacienda
y memoria ninguna. No leer,
no sufrir, no escribir, no pagar cuentas,
y vivir como un noble arruinado
entre las ruinas de mi inteligencia.
Quiero decirlo ahora
porque sino después las cosas se complican.
Soy peor todavía de lo que muchos creen.
Me gusta justamente el plato que otro come
aburro una tras otra mis camisas
me encantan los entierros y odio los recitales
duermo como una bestia
deseo que los muebles estén más de mil años en el mismo lugar
y aunque a escondidas uso tu cepillo de dientes
no quiero que te peines con mi peine
soy fuerte como un roble
pero me ando muriendo a cada rato
comprendo las cuestiones más dificiles
y no sé resolver lo que en verdad me importa.
Así puedo seguir hasta morirme
ya ves soy lo que llaman
el clásico maniaco depresivo.
Te explico estas cuestiones
porque si todo vuelve a comenzar
no me hagas mucho caso, acuérdate.