Para Andrea

/ 19 mayo 2020 /

La oruga es una trabajadora infatigable, mata
con su apetito sin boca algunos centenares de hojas
que el árbol le tiende compasivo de su ceguera
para ayudarla a cruzar la calle.
No deja más que huecos a su paso tal como lo pinta
esa tarjeta postal.
La mariposa, en cambio, salta del capullo
en el instante mismo de su transfiguración
en que como una flecha de nacimiento
abre los ocelos de sus alas a la luz
pero quizá no los ojos, porque también está ciega.
Ella baila con sus alas de artista
como una gitana al son de violines húngaros
y no se detiene dos veces en la misma flor.

La mariposa no puede recordar que ha sido oruga
así como la oruga no puede adivinar que será mariposa,
porque los extremos del mismo ser no se tocan.



Enrique Lihn 



.

en esta noche en este mundo

/ 30 abril 2020 /

 

en esta noche en este mundo
las palabras del sueño de la infancia de la muerte
nunca es eso lo que uno quiere decir
la lengua nata castra
la lengua es un órgano de conocimiento
del fracaso de todo poema
castrado por su propia lengua
que es el órgano de la re-creación
del re-conocimiento
pero no el de la resurrección
de algo a modo de negación
de mi horizonte de maldoror con su perro
y nada es promesa
entre lo decible
que equivale a mentir
(todo lo que se puede decir es mentira)
el resto es silencio
sólo que el silencio no existe

no
palabras
no hacen el amor

hacen la ausencia
si digo agua ¿beberé?
si digo pan ¿comeré?

en esta noche en este mundo
extraordinario silencio el de esta noche
lo que pasa con el alma es que no se ve
lo que pasa con la mente es que no se ve
lo que pasa con el espíritu es que no se ve
¿de dónde viene esta conspiración de invisbilidades?
ninguna palabra es visible

sombras
recintos viscosos donde se oculta
la piedra de la locura
corredores negros
los he corrido todos
¡oh quédate un poco más entre nosotros!

mi persona está herida
mi primera persona del singular

escribo como quien con un cuchillo alzado en la oscuridad
escribo como estoy diciendo
la sinceridad absoluta continuaría siendo
lo imposible
¡oh quédate un poco más entre nosotros!

los deterioros de las palabras
deshabitando el palacio del lenguaje
el conocimiento entre las piernas
¿qué hiciste del don del sexo?
oh mis muertos
me los comí me atraganté
no puedo más de no poder

palabras embozadas
todo se desliza
hacia la negra licuefacción

y el perro del maldoror
en esta noche en este mundo
donde todo es posible
salvo
el poema

hablo
sabiendo que no se trata de eso
siempre no se trata de eso
oh ayúdame a escribir el poema más prescindible
el que no sirva ni para
ser inservible
ayúdame a escribir palabras
en esta noche en este mundo


Alejandra Pizarnik

Impotencias

/ 09 abril 2020 /


No sabéis lo que me gustaría
ser capaz de crear metáforas
como lo hicieron los surrealistas.
Lo que daría por poder decir
que el corazón es un cangrejo con alas
que va y viene a su antojo
siempre que la luna esté en cuarto creciente.
De verdad que me gustaría muchísimo
pero lo cierto es que a mí el corazón
cada día me pesa más me pesa tanto
que no hay quien lo mueva.
Qué mas quisiera yo
que poder sacarlo a pasear un rato al sol
decirle que se quede tranquilo que todo marcha.
Pero no hay forma. El puto corazón
está ya de vuelta de todo
hasta de las metáforas. Y me dice que no
que ya no hay marcha atrás
que hemos ido de caos en caos
y que así no hay quien viva.
Y que a estas alturas
no está ya para metáforas.

Francisca Aguirre


El cómplice

/ 05 abril 2020 /

Me crucifican y yo debo ser la cruz y los clavos.
Me tienden la copa y yo debo ser la cicuta.
Me engañan y yo debo ser la mentira.
Me incendian y yo debo ser el infierno.
Debo alabar y agradecer cada instante del tiempo.
Mi alimento es todas las cosas.
El peso preciso del universo, la humillación, el júbilo.
Debo justificar lo que me hiere.
No importa mi ventura o mi desventura.
Soy el poeta.


Jorge Luis Borges

Junto al Danubio

/ 02 marzo 2020 /



1.
Sentado en la piedra más baja del muelle,
vi como navegaba una cáscara de sandía.
Apenas escuchaba, sumergido en mi suerte,
el rumor de la superficie y el silencio del fondo.
Como si de mi corazón arrancara su curso,
era turbio, grande y sabio el Danubio.

Igual que los músculos cuando el hombre trabaja,
limando, martillando, cavando, levantándose un techo,
saltaban, se estiraban y enervaban
cada movimiento y cada ola.
Y, como mi madre, el río me mecía, me contaba cuentos
y lavaba todas las ropas sucias de la ciudad.

De pronto empezó a lloviznar
y, como si todo diera igual, escampó.
Tal como aquel que mira la lluvia prolongada
desde una cueva, contemplé el horizonte:
como una indiferente, eterna lluvia, iba cayendo
el pasado ya descolorido.

Corría el Danubio. Y como un niño en el regazo
de una madre fértil y abstraída,
jugaban graciosas las olas
y llegaban sonrientes hasta mí.
Así se estremecían en la corriente del tiempo,
como las tambaleantes lápidas de un cementerio.


2.
Hace cien mil años miro las cosas
que ahora veo de repente.
Sólo un minuto, y poseo completamente el tiempo
que cien mil antepasados miran conmigo.

Veo lo que no vieron, porque cavaron,
mataron, abrazaron, hicieron lo que tenían que hacer.
Y ellos, inmersos en la materia, ven
lo que no veo, si debo confesarlo.

Nos conocemos como la pena y la alegría.
Yo poseo el pasado y los antepasados el presente.
Escribimos poesía (ellos guían mi lápiz
y yo los siento y los recuerdo).


3.
Mi madre era cumana, mi padre era sekler,*
casi rumano, o tal vez rumano completo.
De boca de mi madre era dulce la comida,
de boca de mi padre era dulce la verdad.
Cada vez que me muevo ellos se abrazan.
Por eso me pongo triste algunas veces
(esto es como la muerte). Yo fluyo de ellos.
“¡Ya verás cuando no existamos! “, me dicen.

Me lo dicen porque ahora yo soy ellos.
Por eso mi debilidad es mi fuerza.
Ahora recuerdo que soy más que muchos,
porque soy todos los ancestros hasta el germen primero,
soy el ancestro que se abre para multiplicarse,
me divido feliz en mi padre y mi madre,
y mi madre y mi padre se dividen en dos
¡y yo me multiplico en el ardiente Uno!

Yo soy el mundo –todo lo que fue y lo que es–:
muchas nacionalidades que entrechocan.
Los conquistadores muertos vencen conmigo
y el dolor de los vencidos es mi condena.
Arpád y Zalán, Werbőczi y Dózsa,**
turco, tártaro, eslovaco, rumano, se arremolinan
en este corazón que le adeuda al pasado
el suave futuro, ¡húngaros de hoy!

Yo quiero trabajar. Pero ya basta
con el esfuerzo de confesar el pasado
al Danubio, que es el pasado, el presente y el futuro,
en donde las suaves olas se entrelazan.
La lucha que libraron nuestros antepasados
va disolviéndola en paz la memoria,
y arreglar al fin nuestras cosas comunes,
esto es nuestro trabajo – y no es poco.


Attila Jozsef


______
*Los cumanos eran los miembros de una antigua tribu de origen turco. / Sekler: Raza húngara de transilvania.
 
 
**Jefe de las tribus húngaras que conquistaron el territorio de Hungría en 896 d. C. / Rey que fue vencido por Árpád durante la conquista. / Jurista del siglo XVI, redactor del código feudal húngaro. / Jefe de una rebelión campesina en el siglo XVI a quien los nobles condenaron a la hoguera. 

.

Cuatro Lieder

/ 14 febrero 2020 /

I
El aire fino vuelve a la montaña.
De tu rostro todo recuerdo se evapora.
Imagen pura, las veces que te veo no te ocultan.
Como ondas se apartan y te muestran más Clara:
Y no te veo sino una sola vez.

Eres primera vez.

Cielo infinito y lavado hasta la piedra,
Para qué mirarte hasta el exceso.
No serás más próximo ni más bello;
Mis ojos no podrían sembrar nada en tu frescura.
Eres primera vez como ella, cielo infinito y solo. 


Eduardo Anguita

No puedo estar sola

/ 12 febrero 2020 /

No puedo estar sola,
pues me visitan multitudes;
incontables visitantes
que irrumpen en mi cuarto.
No tienen ropas, ni nombres,
ni tiempo, ni país;
tienen casas compartidas,
como los gnomos.
Su llegada puede ser anunciada
por mensajeros, en lo interior;
su partida, no,
pues nunca se marchan.



Emily Dickinson
 
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