Qué lástima

/ 28 enero 2026 /

¡Qué lástima
que yo no pueda cantar a la usanza
de este tiempo lo mismo que los poetas que hoy cantan!
¡Qué lástima
que yo no pueda entonar con una voz engolada
esas brillantes romanzas
a las glorias de la patria!
¡Qué lástima
que yo no tenga una patria!
Sé que la historia es la misma, la misma siempre, que pasa
desde una tierra a otra tierra, desde una raza
a otra raza,
como pasan
esas tormentas de estío desde esta a aquella comarca.
¡Qué lástima
que yo no tenga comarca,
patria chica, tierra provinciana!
Debí nacer en la entraña
de la estepa castellana
y fui a nacer en un pueblo del que no recuerdo nada;
pasé los días azules de mi infancia en Salamanca,
y mi juventud, una juventud sombría, en la Montaña.
Después... ya no he vuelto a echar el ancla,
y ninguna de estas tierras me levanta
ni me exalta
para poder cantar siempre en la misma tonada
al mismo río que pasa
rodando las mismas aguas,
al mismo cielo, al mismo campo y en la misma casa.
¡Qué lástima
que yo no tenga una casa!
Una casa solariega y blasonada,
una casa
en que guardara,
a más de otras cosas raras,
un sillón viejo de cuero, una mesa apolillada
(que me contaran
viejas historias domésticas como a Francis Jammes y a Ayala)
y el retrato de un mi abuelo que ganara
una batalla.
¡Qué lástima
que yo no tenga un abuelo que ganara
una batalla,
retratado con una mano cruzada
en el pecho, y la otra en el puño de la espada!
Y, ¡qué lástima
que yo no tenga siquiera una espada!
Porque..., ¿Qué voy a cantar si no tengo ni una patria,
ni una tierra provinciana,
ni una casa
solariega y blasonada,
ni el retrato de un mi abuelo que ganara
una batalla,
ni un sillón viejo de cuero, ni una mesa, ni una espada?
¡Qué voy a cantar si soy un paria
que apenas tiene una capa!

Sin embargo...
en esta tierra de España
y en un pueblo de la Alcarria
hay una casa
en la que estoy de posada
y donde tengo, prestadas,
una mesa de pino y una silla de paja.
Un libro tengo también. Y todo mi ajuar se halla
en una sala
muy amplia
y muy blanca
que está en la parte más baja
y más fresca de la casa.
Tiene una luz muy clara
esta sala
tan amplia
y tan blanca...
Una luz muy clara
que entra por una ventana
que da a una calle muy ancha.
Y a la luz de esta ventana
vengo todas las mañanas.
Aquí me siento sobre mi silla de paja
y venzo las horas largas
leyendo en mi libro y viendo cómo pasa
la gente a través de la ventana.
Cosas de poca importancia
parecen un libro y el cristal de una ventana
en un pueblo de la Alcarria,
y, sin embargo, le basta
para sentir todo el ritmo de la vida a mi alma.
Que todo el ritmo del mundo por estos cristales pasa
cuando pasan
ese pastor que va detrás de las cabras
con una enorme cayada,
esa mujer agobiada
con una carga
de leña en la espalda,
esos mendigos que vienen arrastrando sus miserias, de Pastrana,
y esa niña que va a la escuela de tan mala gana.
¡Oh, esa niña! Hace un alto en mi ventana
siempre y se queda a los cristales pegada
como si fuera una estampa.
¡Qué gracia
tiene su cara
en el cristal aplastada
con la barbilla sumida y la naricilla chata!
Yo me río mucho mirándola
y la digo que es una niña muy guapa...
Ella entonces me llama
¡tonto!, y se marcha.
¡Pobre niña! Ya no pasa
por esta calle tan ancha
caminando hacia la escuela de muy mala gana,
ni se para
en mi ventana,
ni se queda a los cristales pegada
como si fuera una estampa.
Que un día se puso mala,
muy mala,
y otro día doblaron por ella a muerto las campanas.

Y en una tarde muy clara,
por esta calle tan ancha,
al través de la ventana,
vi cómo se la llevaban
en una caja
muy blanca...
En una caja
muy blanca
que tenía un cristalito en la tapa.
Por aquel cristal se la veía la cara
lo mismo que cuando estaba
pegadita al cristal de mi ventana...
Al cristal de esta ventana
que ahora me recuerda siempre el cristalito de aquella caja
tan blanca.
Todo el ritmo de la vida pasa
por el cristal de mi ventana...
¡Y la muerte también pasa!

¡Qué lástima
que no pudiendo cantar otras hazañas,
porque no tengo una patria,
ni una tierra provinciana,
ni una casa
solariega y blasonada,
ni el retrato de un mi abuelo que ganara
una batalla,
ni un sillón de viejo cuero, ni una mesa, ni una espada,
y soy un paria
que apenas tiene una capa...
venga, forzado, a cantar cosas de poca importancia!


 León Felipe

0 comentarios:

Mi foto
El Vecino de Socrates
Desde el rio hasta el mar...
Ver todo mi perfil

Labels

Africa Ahmad al-shahawy Ajmatova Alberto Laiseca Aldana Alejandra Pizarnik Aleman Alfonsina Storni Allen Ginsberg Almafuerte Altolaguirre Alvaro Caeiro Ana Blandiana Angel Gonzalez Anonimo Antonio Gamoneda Antonio Machado Argentina Arthur Rimbaud Articulos Asia Atilla Jozsef Audio AudioLibros Austria Baudelaire Becquer Benedetti Bertolt Brecht Biografias Blanca Varela Boccanera Borges Brasil Caricatura Carlos Pellicer Carlos Pezoa Veliz Carta Catalan Catalogo Cavafis César Vallejo Cesare Pavese Charles Bukowski Chile China Christian Morgenstern Conciertos Poeticos Costafreda Crisito Cuba Czeslaw Milosz Damaso Alonso Darcy Ribeiro Delmira Agustini Descargas Eduardo Anguita Egipto El Salvador Eliseo Diego Emilio Ballagas Emily Dickinson Enrique Lihn Enzensberger Ernesto Cardenal España Eugenio Montale Europa Ezra Pound Fadwa Tuqan Federico García Lorca Feng Zhi Fernando Pessoa Ferrater Figueroa Floridor Perez Francia Francisca Aguirre Frases Friedrich Hölderlin Gabriel Celaya Gabriela Mistral Garcia Montero Generacion del 27 Generacion del 50 Georg Trakl Ghassan Zaqtan Gil de Biedma Giuseppe Ungaretti Gonzalo Rojas Gottfried Benn Goytisolo Grecia Hafiz Hahn Hala Alyan Heberto Padilla Herman Hesse Hiba Kamal Abu Nada Humor Hungria india Ingeborg Bachmann Inglaterra Italia Joan Margarit John Ashbery Jorge Teillier Jose Angel Buesa José Emilio Pacheco Juan de la Cruz Juan Gelman Julio Cortazar Juvencio Valle Latinoamerica León Felipe Libros Loynaz Luis Cernuda Luis Rosales Macedonio Fernandez Mahmoud Darwish Mallarme Marina Tsvetáieva Mark stand Marwan Marwan Makhoul Mauricio Redoles May Ziade Maya Al-Hayat Mexico Miguel Hernandez Mohammad Hudaib Morike Mourid Barghouti Muin Basisu Musica Najwan Darwish Nasser Rabah Neruda Nicanor Parra Nicaragua Nicolás Guillén Noruega Noticias Objetivo Octavio Paz Olga Orozco Olivia Elias Osvaldo Lamborghini Paco Urondo Palestina Pasolini Paul Celan Pavece Pedro Salinas Pelicula Pere Gimferrer Pessoa Philip Larkin Poemas Sueltos Polonia Portugal Prado Radio Rafael Alberti Rafeef Ziadah Raymond Carver Recitados Refaat Alareer Revistas Rilke Rimbaud Robert Frost Robert Lowell Roberto Bolaño Roberto Fernandez Retamar Roberto Juarroz Rolf Jacobsen Roque Dalton Rumania Rusia Salvatore Quasimodo Samih al-Qasim Sarah Kirsch Savater Shakespeare Sonetos Sor Juana Ines de la Cruz Suecia T. S. Eliot Tagore Tawfiq Az-Zayyad Tomas Tranströmer Unamuno Uruguay Valente Vicente Aleixandre Victor Jara Video Vilarino Virgilio Piñero Walt Whitman Wislawa Szymborska Xin Qiji Yabra Ibrahim Yabra Yannis Ritsos

Popular Posts

 
Copyright © 2010 Compartir Poesía, All rights reserved
Design by DZignine. Powered by Blogger